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jueves, 2 de marzo de 2017

Por las vías del tranvía



Fue en Padua, ciudad italiana donde estuve de Erasmus, la única vez en mi vida que me he montado en un tranvía. La necesidad nos llevó a ello, pues hasta entonces el tranvía paduano no dejaba de ser el gran peligro que había que evitar al deambular por las calles. Más de una vez casi nos llevó por delante.
Por aquel entonces bromeábamos –ilusos nosotros- que estábamos entrenando para ir haciendo el cuerpo de cara al flamante tranvía que tendríamos en Jaén de manos de la alcaldesa Carmen Peñalver.
Del tranvía de Jaén mucho se ha escrito. La hemeroteca está llena. Y se seguirá escribiendo, porque sigue generando comentarios, críticas, controversias y disgustos.


En el tiempo en que nuestro tranvía se dejó ver (o más bien lo dejaron ver) yo ni me monté. Es más, tan sólo llegué a verlo una vez en acción. Andaba yo en la puerta de las Hermanitas de los Pobres en pleno Paseo de la Estación, hablando tranquilamente con un conocido, cuando repentinamente, como si de un misil se tratase, un ruido tremendo se cargó de cuajo nuestra conversación. El tranvía se hizo presente ante mis ojos y para la posteridad ha quedado ese recuerdo fugaz de ver en pleno centro de Jaén al celebérrimo tranvía.


Siempre fui receloso de ese proyecto. Nunca pensé que Jaén precisara de algo así y en lo que a mí respecta, poco uso le hubiera dado pues exceptuando el Hospital Princesa –en caso de necesidad-  el tranvía no me llevaría a ninguno de los lugares donde mi vida diaria se desarrolla.
Pero lo que son las cosas…a estas alturas he acabado siendo uno más de esos muchos jiennenses que aprovechan parte del trazado para lo que ahora llaman running y siempre fue correr.
Por analogía he acabado asumiendo que en Jaén nuestro particular circuito urbano específico para correr lo constituyen las vías del tranvía. Si en Valencia disponen del cauce del Turía, si en Gijón habilitaron un espacio al  que llaman “Kilometrín” cerca del estadio del Molinón, en Jaén hemos hecho lo propio subiendo y bajando por el césped artificial del tranvía que un día tuvimos y ya no hemos vuelto a tener.


Correr por ahí me ha llevado a conocer ampliamente cómo funcionaría el sistema tranviario de Jaén. Pero también me ha evidenciado el tremendo desastre que ha originado su castigo a cocheras hasta nuevo aviso.
Ese pseudo circuito de running que han acabado siendo las vías del tranvía es también un estercolero comunitario. Plagado de mugre, restos de piezas de vehículos, cristales de botellas y no pocos excrementos caninos…y no tan caninos, porque el otro día sorprendentemente me encontré las boñigas de un caballo. Como si hubiera quien aprovechase también aquello de corredero para hacer acoso y derribo...
Y en no pocos tramos, faltan trozos de césped artificial que a buen seguro estarán en la casa de más de uno que en lugar de ir a Leroy Merlin le ha metido la tijera al césped tranviario, y en su casa presumirá de lo barato que le ha salido embellecer el jardín, la terraza o su pasillo.
¡Y no pasa nada! ¿Qué va a pasar? Si mientras el tranvía siga enchiquerado en Vaciacostales, sin perspectivas de funcionar, aunque  el paso del tiempo haga mella en el abandono de toda su instalación, y la mentalidad de quienes ven en lo ajeno un sírvase usted mismo, la obra faraónica jamás conocida en Jaén nos seguirá sacando los colores cuando veamos a foráneos que nos preguntan cómo es posible que en esta ciudad los jiennenses aparquen sus coches  en plena vía tranviaria, ya sea para recoger a los niños del colegio, para comprar patatas en Casa Paco o tomarse plácidamente un helado de tres bolas en las heladerías que hay en el Paseo de la Estación.


lunes, 7 de noviembre de 2016

El Hípico



En su célebre Pregón de la reciente Feria de San Lucas, Alfonso Sánchez Herrera, en medio de su repaso a todas las señas de identidad, virtudes y bondades de nuestra Feria, quiso detenerse en la nostalgia hacia el otrora prestigioso Concurso de Saltos de Otoño y por extensión, al que fuera Campo Hípico “General Cuesta Monereo”.
Recordaba la categoría que aquella competición le aportaba a nuestra Feria, siendo uno de los grandes alicientes de la misma y bromeaba con la sencillez y facilidad con la que se salía a mitad de un festejo en la Plaza de Toros para a pie de pista, entregar distinciones a los jinetes y rápidamente volver a los tendidos de la Plaza de Jaén. Cruzando en un minuto el parque de la Alameda.
Días atrás, asistí al concierto de pasodobles de la Banda Municipal en dicho parque, y hace apenas unos días volví de nuevo por allí, simplemente a pasear.
Evoqué las palabras de Alfonso Sánchez Herrera en el Darymelia al asomarme y contemplar otro de los grandes desastres de nuestra ciudad, al ver el amasijo de hormigón y hierros a medio edificar, y en estado de abandono y dejadez, sepultando toda la historia ecuestre de nuestra ciudad.
Para mí, que fui uno de esos muchos niños que dieron clases de Hípica en las Escuelas Deportivas Municipales, ver aquello supone poco menos que pegarle un gran pellizco a muchos de mis recuerdos.
Ahora que se reclama para Jaén un Palacio de Deportes por aquello de tener en la élite del fútbol sala al Jaén Paraíso Interior, comparándonos con el resto de provincias andaluzas, haciéndonos sentir ciertamente inferiores, evoco nuestro Campo Hípico porque precisamente era envidia para quienes de fuera nos visitaban y eran aficionados al caballo en cualquiera de sus disciplinas.
De todo aquello sólo perdura una parte del amplio graderío. Las naves para cuadras y guadarnés, ya no existen. Sobre la pista hoy se erige ese armatoste grotesco que abochorna a cualquiera por lo que representa en sí y por lo que judicialmente ha significado posteriormente para el Ayuntamiento por una serie de despropósitos.
Ese aparcamiento a medio construir nos puede servir como punto de partida o viceversa de un itinerario imaginario hacia el absurdo en nuestra ciudad, que tiene en el punto extremo el Parque Acuático que no llegó a inaugurarse y entre medias las vías de un tranvía que no va a ninguna parte. Tres motivos para abochornarse.
Hoy por hoy, ni allí hay aparcamiento, el ambiente hípico que allí se respiraba se ha extinguido por completo y por si fuera poco, el incivismo de algunos ya se ha dejado notar a modo de grafitis en parte de La Alameda sólo un año después de su inauguración.



viernes, 26 de febrero de 2016

Un cierto despertar



Fui uno más de los jiennenses que para la noche del 16 de enero se quedaron sin dorsal . Asumí mi circunstancia y lejos de amargarme por no correr la San Antón preferí disfrutar plenamente de todo cuanto alrededor se originó durante esos cuatro días. Que no fue poco. Y disfruté de la eclosión de una cita de nuestro calendario que debe ir a más.

 Celebro que haya voces que reclamen, por lo menos, replantear la Noche de San Antón y concentrarla en torno a un sábado para que de esa forma nuestra ciudad gane en positivismo. Colectivos y voluntades que se unen en una misma dirección y demuestran actitud.

 Similar, prácticamente, a lo vivido el pasado sábado por la mañana. Tras la espantosa imagen de un ataúd ascendiendo en dirección a la Plaza de Santa María, la alegre y enérgica comitiva de quienes aquí sienten la necesidad de expresarse a través de su arte, mostrar su talento y compartirlo, pero se topan con la frustración de los límites y limitaciones con que cuenta Jaén a nivel cultural.

 De todo ello extraigo la conclusión, o quizás presentimiento, de producirse un cierto despertar jiennense. Dejar atrás ese lastre que siempre tuvo la sociedad de Jaén que se traduce en hacer como Don Tancredo, y ante los problemas o decisiones que a todos afectan no movernos de nuestro sitio y dejar pasar de lado, sin ni siquiera esquivar, golpes durísimos que todavía hoy nos duelen ya sea en forma de un tranvía que no circula o un parque acuático saqueado que no llegó a abrir sus puertas.

 Dicen que las comparaciones son odiosas, y yo en estos últimos días no he parado de acordarme de Burgos y su espíritu de Gamonal: cuando un barrio entero se echó a la calle para luchar por sus intereses. Eso aquí, en una ciudad cuyos habitantes nunca fuimos combativos, es impensable.

 Pero francamente, tanto la puesta en marcha de una Plataforma a favor de un cambio en la Noche de San  Antón, como el Movimiento Abierto por la Cultura son sólo dos muestras de un tiempo que quizás se abre nuevo para Jaén. Donde los jiennenses toman conciencia de lo que quieren, lo pretenden pelear con ingenio, talento y diálogo.Y a lo mejor con el paso de unos años nos encontramos con una ciudadanía despierta y un Jaén, sin duda, mejor.



Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

martes, 25 de agosto de 2015

Una muleta en el Gran Eje



De esto que vas corriendo por Jaén. Por García Rebull - bueno, ahora calle Sefarad según moderneces- coges velocidad al paso por la ortopedia del padre de Lorena. Te dejas caer por la cuesta con la precaución de no estamparte contra el kiosko de prensa,y de nuevo retomas velocidad al doblar la esquina de lo que siempre fue Ivarte.

  El mp3 es caprichoso. Suelta música de forma desordenada. En tus oídos suena "Domingo Ortega" después haber escuchado una canción de"Tabletom". Lo dicho: no hay criterio. Lo mismo un pasodoble que rock malagueño legendario.

   Pasas por Cash Converter y miras de reojo. Un vistazo rápido a lo que hay, pero sin pararte. ¿Sin pararte? En esta ocasión te quedas más quieto que Don Tancredo con lo que crees que has visto y no te queda más remedio que asegurarte a tí mismo que sí, que efectivamente, en el escaparate hay una muleta. ¡Y la venden!

    Entonces el pasodoble que recuerda al "Paleto de Borox" y que en ese momento andas escuchando, cobra sentido automáticamente. Te fijas en el precio, y sin más reanudas tu camino porque hoy corres a contrarreloj ya que has quedado con una amiga...a la que no puedes ni debes hacer esperar.

   Sigues corriendo, y lo haces con la curiosidad comiéndote por dentro. No se te pasa por la cabeza comprar una muleta más. No te hace falta porque para lo que tú toreas en el campo, con lo que tienes andas sobrado. Pero te haces preguntas a tí mismo y acabas pareciéndote a esos personajes de los programas de José Mota.

- Va a ser que no. Pero ...¿Y si sí?

¿Y si la muleta es buena? ¿Y si merece la pena? Entonces no te lo piensas y te vas para allá. Por si te llevas una sorpresa y en el forro de la muleta te encuentras que pone "Espartaco", "Litri", Julio Robles....o "Porritas de Almendralejo" a lo mejor.

Te plantas allí, y preguntas. Sacan la muleta del escaparate, donde por cierto está colocada de cualquier forma y eso te daña la vista profundamente. Porque a tí te han enseñado que los trastos se doblan, se colocan y se tratan en condiciones.

Las manos se te ensucian porque su anterior propietario no se afanó lo más mínimo en limpiar la muleta y quitarle la mugre. Compruebas que de tanto pinchar el ayuda, la muleta tiene más agujeros que un queso Gruyere y la dependienta se queda a cuadros cuando le dices que quieres ver de quién es la muleta mirando el interior del forro.

No vale nada. Y puestos a ser sinceros, lo único que merece la pena de la muleta es el estaquillador. Así que te vas por donde has venido porque comienza la primera de abono de las Corridas Generales de Bilbao, y allí dejas la muleta. Para quien la quiera.


jueves, 25 de junio de 2015

La proeza


Se les ocurrió organizar una becerrada cuando vieron que después de muchos años había en Jaén cinco chicos con la capacidad suficiente como para torear en público, y otros tantos hasta superar la veintena que también querían aprender a torear. Removieron cielo y tierra, se buscaron la vida como pudieron y aunando recursos de aquí y de allá, lograron montar aquel festejo.

  El resultado nadie podía haberlo mínimamente imaginado: un domingo de septiembre más de ocho mil personas abarrotaban la plaza de toros de Jaén para presenciar un festejo de promoción. El resultado artístico fue rotundo, y el impacto social mayor aún.

  Casi un año después repetían la aventura de organizar un festejo para dar a conocer la cantera taurina de Jaén. Volvieron a conseguir un éxito muy sonado, en una noche inolvidable donde cuatro de sus actuantes llegaron a salir a hombros.

  El próximo sábado 4 de julio ofrecerán un festejo de promoción, una clase práctica con entrada totalmente gratuita. ¿Y saben qué? Que tanto ahora como entonces conseguir sacar adelante ese festejo se convierte en una absoluta proeza.

  Un festejo taurino que sale adelante por la ayuda y colaboración de muchas entidades privadas, empresas particulares, que ofrecen a la Escuela su ayuda. Cuatro jóvenes jiennenses harán el paseíllo gracias a la buena voluntad de muchas personas que los han respaldado para que puedan hacer realidad sus sueños.

  La Escuela Taurina de Jaén subsiste y se mantiene por la ilusión de los niños que sueñan con ser toreros. No recibe subvenciones, ni ayudas económicas astronómicas, pero hace lo posible por dar la oportunidad a la cantera taurina de esta tierra, que existe aunque en la realidad social de Jaén parece como si fuera invisible.

 Curro Castillo, de la capital, Odei Ruiz, de Jimena, Juan Melchor, de Vilches y Antonio Luis Fernández de Pegalajar harán el paseíllo junto a la cordobesa Rocío Romero, que tanta expectación viene levantando. Los novillos, serán de la ganadería jiennense de Moragón.


 Festejo popular con entrada gratuita. Si la Escuela Taurina consigue otra vez meter en la plaza de toros más de seis mil personas, de nuevo habrá logrado una proeza. Y todo ello sin apenas ayudas,pero con mucho esfuerzo, imaginación, sacrificio y lo más importante de todo: afición.


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

jueves, 21 de mayo de 2015

Cada uno con su causa



Aprovechando que había venido expresamente desde Londres a votar para las municipales, mi amigo Luis me sugirió buscar algún sitio donde cenar una pipirrana. Y lo encontramos en pleno centro de Jaén.

  Mientras la noche iba avanzando y él especialmente disfrutaba de aquello que en Inglaterra se le resistía, veíamos ir y venir a miembros de las dos principales fuerzas políticas. Un goteo constante, y sus caras, el reflejo de un resultado que estaba por venir pero que podíamos vaticinar según el semblante que traían. Fuimos testigos de algo ciertamente curioso que nos pilló en plena calle y  que gracias a Twitter íbamos siguiendo a tiempo real de forma más o menos fidedigna.

 De aquello han pasado ya cuatro años y mucho ha cambiado el panorama político de esta ciudad. Los grandes partidos siguen ahí y se debaten, a priori, el poder. Otros también continúan, pero a ellos se suman nuevas formaciones, opciones y posibilidades de hacer política que sin duda son el termómetro que nos hace ver que, efectivamente, en cuatro años las cosas han cambiado.

  Hago una radiografía a las listas de los diferentes partidos políticos que aspiran a gobernar el edificio de la Plaza de Santa María y me llega la sorpresa cuando me voy encontrando bastantes nombres conocidos en varios de esos partidos. Algunos son amigos de mi día a día, otros simplemente conocidos. Sé que algunos si llevan un tiempo recorrido en los caminos de la política, otros acaban de aterrizar y me cuesta entender cómo han llegado hasta ahí. Entre ellos conozco a quienes  son conscientes que se adhieren a una causa que cuadra con su forma de ser y pensar a sabiendas que no van a conseguir prácticamente nada porque ni tienen infraestructura ni medios para hacer llegar su mensaje a todos los ciudadanos.

  Y en estos días de campaña, igual que ustedes, he presenciado esa ilusión y compromiso de aquellos que militan en partidos, minoritarios, modestos o menos conocidos. Te cuentan sus ideas, sus proyectos, y sobre todo su descontento con el panorama político actual. Cada uno te confiesa la causa que les ha llevado a afiliarse a formaciones tan opuestas como el Partido Andalucista o Vox, por citar dos de los casos que mejor he podido conocer, de la mano de Antonio Luis Gómez en uno, y Javier Guillén en otro.


 Son dos ejemplos. Sólo dos, de la avalancha de gente nueva que el domingo vivirá con intensidad la jornada electoral por ser partícipe de ella. De quienes han querido dar un paso para tratar de cambiar las cosas en esta ciudad de forma activa y no quejándose desde la barra de un bar. Las urnas dictaminarán, cuatro años después, el Jaén que nos espera inmersos en un ambiente político plural, diverso y revuelto.

Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

jueves, 19 de marzo de 2015

Fiebre amarilla

De fútbol sala entiendo lo mismo que un paquistaní de rejoneo. Hago memoria y de la Salobreja lo único que conozco son las oficinas donde antiguamente había que recoger el dorsal para correr la San Antón. Su vetusto pabellón – que diría Fernando Arévalo- ni siquiera sé donde se ubica.

  Pero la existencia del Jaén fútbol sala era algo que no se me escapaba. Por ser uno de los emblemas deportivos de la ciudad, por aquellos amigos que lo siguen semana tras semana, pero muy especialmente en estos últimos años porque cada vez que al salir de casa pasaba por la puerta de la empresa Fuconsa, de reojo, veía que algo más que un negocio de barrio traspasaba aquellas paredes invitando a la causa por un equipo de fútbol sala.

  El equipo se transformó, aunque fuera sólo cambiando parte de su nombre, que no su identidad ni su espíritu. La gestión directiva y el trabajo en equipo han disparado los éxitos del Jaén Paraíso Interior hasta llegar allí donde los jiennenses pensábamos que era imposible deportivamente desde Jaén:a lo más alto.

  Desde la visión periférica que tengo de este éxito si les reconozco que impresiona el triunfo del Jaén Paraíso Interior. Pero también emociona, y mucho. Acostumbrados como desgraciadamente estamos a ver el nombre de nuestra tierra resonando mediáticamente por escándalos u ocupando titulares por desgracias, el deporte posiciona positivamente a Jaén en la primera plana de todo.

 Ha hecho historia este equipo, y lo ha conseguido a base de humildad, tesón, sencillez e ilusión a raudales. Se lo ha ganado por derecho propio. Jaén debe creérselo y su ejemplo debe servir de ejemplo en el que mirarse para desprenderse de este sempiterno conformismo en el que los jiennenses andamos sumidos y también para demostrar al resto de la región andaluza que los de Jaén existimos.

  El pasado fin semana el color amarillo comenzó a expandirse por Jaén igual que lo hace una gota de aceite en un plato. Seguro que surgirán, y no faltarán, quienes a caballo ganador se quieran subir ahora al carro de un equipo que ha sufrido lo suyo para sobrevivir y mantenerse, pero estos años atrás no bajaron al pabellón de la Salobreja, ese mismo que ya de por sí es reducido y que mucho me temo se quedará minúsculo si se sigue agigantando la fiebre amarilla que reina en Jaén.

 Enhorabuena a los jugadores, directivos y seguidores del Jaén Paraíso Interior por ganar la Copa de España. La mejor noticia, sin duda, que la prensa deportiva local ha podido brindarnos en mucho tiempo. Y por cierto, que bien lanceó a la verónica con la bandera de Andalucía José López, rematando con una media muy templada digna de cartel. ¿Se dieron ustedes cuenta?


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén
Foto: dipujaen.es

jueves, 12 de marzo de 2015

Abogados del futuro


El concierto del Barrio y sus seguidores por un lado. La Asamblea Nacional Jacobea por otro. También el Congreso Andaluz de la Academia Española de Dermatología y Venereología, junto con la Reunión Trimestral de la Confederación Española de Abogados Jóvenes -CEAJ. La ocupación hotelera rebosando en Jaén gracias al turismo de congresos, y ya es casualidad que todo eso coincida en apenas tres días, a la vez.
  De ellos, por especial, diferente y porque soy partícipe del mismo permitánme que les destaque la Trimestral de CEAJ. Cuatro años después Jaén vuelve a recibir a la abogacía joven española y lo hace porque muchos de quienes entonces nos visitaron guardan tan memorable recuerdo de aquellos días y afirmaban que sin pensarlo dos veces volverían a Jaén. Les hicimos caso.
  Más de ciento cincuenta abogados jóvenes que desembarcarán en nuestra ciudad a partir de hoy, generando una repercusión económica para la ciudad bastante importante. Compañeros comprometidos con la profesión que, por la juventud que todos irradian, han sido indispensables y constantes en la lucha y reivindicaciones por la dignidad de la abogacía. Sí, pero también por los derechos de aquellos a quien la Justicia afecta directamente como son los ciudadanos.
  Desde el examen de acceso a la abogacía a la reforma del código penal, pasando por la imposición de las tasas judiciales de la que Gallardón fue artífice, no ha habido momento en el que la voz de los abogados del presente – y del futuro- haya dejado de sonar. Siempre en alerta ante desafortunadas decisiones que vienen de arriba y a todos afectan. Siempre en vanguardia, representando la cara amable, ágil y moderna de una profesión que merced a la Justicia, casi siempre ralentiza la llegada de sus resultados hasta el punto de la desesperación.
 Para ellos, todo un fin de semana de trabajo y convivencia en este cruce de caminos que es Jaén. Posible gracias al esfuerzo económico de muchas entidades que han respaldado la cita, una Junta de Gobierno colegial totalmente volcada con la ocasión y muy especialmente la voluntad e ilusión de un grupo capitaneado por mi amigo y compañero Alfonso Montiel.

  Y como pórtico de todo ello, el vienres en Diputación la satisfacción de ver a la ONG jiennense “Quesada Solidaria” recogiendo el Premio de Derechos Humanos que CEAJ concede anualmente a propuesta del Grupo de Abogados Jóvenes de Jaén el pasado mes de diciembre en León. La primera vez que esta emblemática organización recibe una distinción nacional. Y encima en casa, en Jaén. Enhorabuena.



Publicado hoy en el Diario Viva Jaén
Foto: Hermes Comunicación

domingo, 8 de marzo de 2015

La revista (y una realidad)

Un año más nuestra Asociación ha conseguido sacar adelante su revista. Son ya tres años consecutivos y por tanto tres revistas que recogen la vida de un colectivo taurino tan especial como es la Asociación a la que tengo la suerte de pertenecer.
  Esta revista sólo pretende eso: mostrar su actividad y compartirla. Pero también de alguna forma contribuir, en la medida de lo posible, a la cultura taurina. 
   En tres años esta revista ha pasado por las manos de Enrique Ponce, El Juli, Alejandro Talavante, Morante de la Puebla, El Fandi, Javier Conde, Juan José Padilla, Espartaco, Curro Vázquez... y prácticamente todos los toreros de la provincia de Jaén. Incluso hasta el cantante argentino Andrés Calamaro ha tenido acceso a ella.
 Que esta Asociación consiga cada año sacar su revista a la calle demuestra que la entidad está viva. Pero también la fiesta de los toros en la ciudad, por mucho que haya quien ciegamente ignore nuestra existencia. Esta revista demuestra una intensa actividad en torno al toro.
  Sus contenidos parten de sus propios socios y de aquellos que desinteresadamente colaboran. Las fotografías, exactamente igual. El diseño y la maquetación - extremadamente cuidado- corre de parte de los profesionales que conforman el Grupo M&T de Baeza.
  ¿Y cómo se costea? Partiendo de la base que esta Asociación no recibe subvención de ningún tipo, toda la revista se costea gracias al esfuerzo de aquellas empresas que tienen a bien ayudarnos aportando sus anuncios. Algunos pueden más y otros lo justo, pero ayudan. Son incluso varios los socios que anuncian su propio negocio en la revista con tal de que pueda salir adelante la revista. 
  Y al final entre todos se consigue. Sacar la revista se convierte en un milagro anual gracias al esfuerzo de bastantes personas, pero sobre todo gracias a la generosidad de los anunciantes.
  Pero lo triste, lo verdaderamente triste, es que haya negocios que se aprovechan de lo taurino y la estética taurina para mostrarse al público y son precisamente los que no aparecen en una publicación así. Sería lo normal, lo lógico, pero no lo es. Independientemente de achacar a la crisis - como todo el mundo- la imposibilidad de "ayudar", muchos rehuyen colaborar en algo taurino, paradójicamente, o de mala manera te atienden, si es que lo hacen, Porque algunos ni te reciben.
  Triste es que esto suceda, más todavía cuando luego encima te encuentras con su logotipo patrocinando a un equipo deportivo o una competición, Pero taurino, nada, por mucho que sea su negocio aparentemente así...sin que ni siquiera sepa exactamente el significado del nombre de su negocio ni conozca mínimamente el significado ni la historia de cada imagen de las que llenan las paredes del negocio.
    



domingo, 22 de febrero de 2015

Redescubriendo Cazorla

Afirman mis padres que yo estuve allí de pequeño, cuando tenía dos o tres años. No más. El caso es que mi memoria no guarda ningún recuerdo de aquello y para mí es como si no hubiera estado nunca.
  Hace ahora una semana, por así decirlo, redescubrí Cazorla al cabo de casi treinta años. Ir allí era una de esas deudas que uno contrae consigo mismo y trata de saldarlas cuando buenamente puede a la mínima ocasión que el destino le presente.
  Para quienes me conozcan sé que resultará sorprendente que confiese que a estas alturas de mi vida prácticamente no conocía ni Cazorla (y eso que tengo muchos amigos de allí) ni su Sierra. Precisamente esto último, desde que ví por primera vez las famosas imágenes de la serie "El hombre y la tierra" de Felix Rodriguez de la Fuente, acrecentaban más todavía mis ganas de conocer un lugar que me ha dejado fascinado.









A Cazorla no fui sólo. Expedición y aventura compartida con Sulimán, Torbe, Barcia y Caín. Para quien no los conozca y se extrañe del por qué de estos nombres, Dos guitarras y dos bandurrias en el maletero del coche terminan de explicarlo todo.
  Esta última imagen define hasta qué punto el Whatsapp nos tiene dominados que ni en lo alto de una torre, haciendo un poquito de turismo (o al menos intentándolo) los pulgares se están quietos y la vista se levanta más allá de la pantalla.
De aquella obra de Felipe Campuzano "Andalucía espiritual" rescato este tema dedicado a Cazorla.



miércoles, 4 de febrero de 2015

Ahora creo que sí


Sin hablar español y apenas sabiendo comunicarse en inglés. Venían desde Praga y nos enseñaron fotos del “Fandi” en su móvil, para decirnos que lo admiraban. Un par de horas después se quedaron asombrados cuando vieron que era él quien venía a tentar esa tarde las becerras. Sacaron el traductor de su móvil, me lo enseñaron: aparecía la palabra milagro.

 María Jesús Gualda, ganadera del “Añadío” me relataba así una de las muchas satisfacciones que ha vivido en todos estos años con quienes han apostado por su finca como hotel rural y el campo bravo como espacio alternativo para experimentar sensaciones diferentes. Ella se aventuró a abrir las cancelas del campo de una forma diferente a cómo hasta entonces se había hecho: permitiendo hacer noche en la dehesa, conociendo y participando activamente en las labores del campo, sometiéndose al devenir de una jornada que cada día, aunque de antemano cuente con un guión establecido, va discurriendo según lo marque el toro bravo y sus circunstancias.

 De esta forma han visitado su ganadería, o lo que es igual, nuestra provincia, personas de culturas, razas y nacionalidades contrapuestas a la española. Haciendo turismo sin más inversión en promoción que el propio empeño de quien emprendió el proyecto.

 Su testimonio, como el de Sancho Dávila, ganadero cuyas reses también pastan en El Condado, marcaron las horas previas a la presentación de “Jaén, Cultura del Toro” el pasado jueves en FITUR.

 Tuve la suerte de estar allí. Como lo estuve, igualmente, hace cuatro años cuando en el Hotel Wellington de Madrid se presentaba pomposamente la campaña “Territorio Toro”, una iniciativa a cuatro bandas entre las diputaciones de Sevilla, Cádiz, Huelva y Jaén que se acabó diluyendo en el tiempo sepa Dios por qué razones.

 Ahora es diferente. La Diputación Provincial se ha echado adelante para decir sin complejos que Jaén es tierra de toros per se. Lo hace por su cuenta, sin adherirse a otras plataformas para hacer bulto. Lo hace sabiendo estadísticamente lo que tiene, y ofreciendo claramente lo que tenemos: ganaderías que se visitan, festejos populares enraizados en lo más profundo de los pueblos, cosos centenarios, museos que perpetúan la memoria de una cultura y una historia incuestionable. Y todo ello demostrado a través de un excelente trabajo documental bien guionizado que muestra la realidad, tal cual es, de un Jaén que existe y que no hay que esconder, sino potenciarlo turisticamente demostrando, sin avergonzarse, que además de ser olivarera, renacentista e íbera, el toro es una seña de identidad que forma parte de nuestra cultura.

 Hace cuatro años hubo un intento que quedó en sólo eso. Ahora creo que sí ha apostado la Diputación por el toro de forma contundente.



Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

miércoles, 28 de enero de 2015

Alfonso el escritor

Llevo algún tiempo que no lo veo, pero hasta no hace mucho solíamos coincidir con cierta frecuencia. No sólo era y es el abogado al que por veteranía, uno le rinde el debido respeto a quien en la profesión ha bregado lo suyo durante décadas. También, la admiración a quien fuera de la sede judicial, en la calle, es reconocido como abogado y dentro de la sala, el alma de un escritor cubierto por una toga.
  Alfonso Fernández Malo siempre que me veía detenía mis prisas. Y casi me obligaba a aprovechar unos minutos de mi tiempo conversando con él. Contándole, para él luego darme su opinión, su visión de las cosas. Su planteamiento a modo de consejo, pero nunca pretendiendo imponer lo que hay que hacer o lo que debe ser.
  Sabio por edad. Generoso con los que empezamos. Auténtico por diferente. La profesión hace unos años le reconoció su trayectoria, concediéndole la Medalla al Mérito en la Abogacía. Incluso, se posicionó como posible candidato a decano de la institución colegial.
  Jaén lleva años disfrutando de él y su polifacética personalidad. Fue Presidente de la Peña Flamenca, dejando su impronta en una institución que tiene en la Calle Maestra un verdadero santuario. Como escritor, uno de los personajes claves de la literatura local con una obra, diversa y muy personal. Una literatura sin artificios, cercana y sincera. En un santiamén, sin casi darnos cuenta, podemos devorar sus cuentos escritos con la naturalidad de quien se expresa como siente y así lo refleja.
  Sus diálogos en voz alta y confidencias con sus perros, “Currito” y el “Peluso”, por los caminos que brotan en los campos de la Vía Verde, allí donde Jaén deja de ser ciudad para transformarse en campo, aportando esa tranquilidad que uno busca cuando abre las páginas de un libro.

  Días atrás presentaba su nueva obra, y lo hacía por partida doble. Toca ahora hacerse con ellos para, llegado el momento, desconectar del despacho y ponerse a imaginar y teorizar sobre el mundo en que vivimos. Y de eso Alfonso sabe un rato.

Publicado hoy en el Diario Viva Jaén
Foto: Viva Jaén /Aurora Guzmán

domingo, 18 de enero de 2015

Cinco minutos menos

 
Prácticamente no me dí cuenta del pistoletazo,cuando por inercia y obligación arranqué a correr como uno más de los siete mil locos que, apretujados como sardinas, esperábamos impacientes en la salida.
  La semana había sido muy dura por contratiempos familiares que surgieron y a uno lo dejaron  descolocado. Por eso la espera hasta el viernes se hizo larga, y romper a correr a las ocho de la noche era un momento esperado a contrarreloj para descargar muchas sensaciones contenidas.
  El miércoles lo dejaba escrito en mi columna del Viva Jaén: es la noche de San Antón una fecha marcada en el calandario de nuestra ciudad. Mucho tiene que ver en ello esta carrera que, sin duda, se ha convertido en el tiempo en una de las mejores cosas que tenemos en Jaén. En todos los sentidos.
  Sentir que el Gran Eje es tuyo. Volver a pasar por la puerta de los Maristas corriendo más rápido aún que aquellos días en que las sábanas de atrapaban antes de ir a clase. Dejarte las piernas en la empinada Avenida de Madrid, serpentear San iIldefonso subiendo como novedad Portillo de San Jerónimo girando - inevitablemente en mi caso- la vista hacia el Coso de La Alameda que entre obras aguarda la próxima temporada.
  Llegar hasta los Escuderos y romperte a ti mismo, poniendo tu paciencia y resistencia a prueba para luego a partir de la Carrera de Jesús afrontar con optimismo lo que queda. Y es entonces cuando te convences que llega el momento de dejarte llevar y disfrutar plenamente de la carrera justo cuando llegas a la Plaza de Santa María y la obra de Vandelvira resplandece con su luz...
  Los ánimos de Cózar al bajar Bernabé Soriano. El olor a panceta que desprendía la esquina del Venecia justo cuando las primeras gotas de agua comenzaban a surgir al pasar por el barrio donde trabajo, anunciando la que nos iba a caer encima.
  Granizos en Santa Isabel, donde tres veces a punto estuve de irme al suelo: una por resbalar...yendo a parar contra un Citroen. Otra, por una corredora que se frenó justo delante mía y contra la que me estampé. Y la última por meter el pie en un agujero en mitad de la calzada que bien me hubiera costado un esguince y a punto estuvo de mandarme al suelo. Parecía volar.
  Especial, como siempre, correr por mi calle y recordar cuando era un niño de cuatro  años que al paso de la San Antón por su casa se metía en la carrera llevando en el pecho una cuartilla arrancada del archivador del cole, prendida con un imperdible,  y en él un número cualquiera a modo de dorsal.
  La rodilla se resintió al final de lo que ahora es la calle Sefarad -moderneces- y siempre fue García Rebull. Como si me hubieran pegado una pedrada o un mordisco. Sentía que poco a poco, la rodilla me abandonaba, pero me aferré a la leyenda de Padilla que dice que "el sufrimiento forma parte de la gloria" y a pesar de ese inoportuno dolor, los granizos y el cansancio, me tiré de lleno a completar el Gran Eje entero.Y lo conseguí.
  Tercera San Antón que corro. Tercer año seguido, precisamente después de que una becerra me fracturase la pierna izquierda hace cuatro años y a punto estuve de no poder volver a correr más. Aquel año viendo a mi hermano correr, con mi pierna recuperándose, veía difícil que yo pudiera correrla alguna vez. 
  Me equivoqué de lleno. A la vista está que si se quiere, se puede. Y también que quien la corre repite y se engancha para siempre. Así me ha ocurrido a mí.
  Y sorprendentemente -porque no me obsesionaba- veo en la clasificación general que este año he logrado cinco minutos menos en mi resultado de meta respecto al anterior. Aún no me lo puedo creer.
  

martes, 13 de enero de 2015

Lumbres,laudes y zapatillas


Marca a fuego el calendario la noche del 16 de enero en nuestra ciudad. Quizás, más allá de otras fechas sea esta la más auténtica. La noche en que Jaén se muestra tal cual es.
  Muchos elementos se fusionan para hacerla especial. Y diferente. La noche de San Antón marca nuestra identidad, la de los jiennenses que con el frío de enero acuden a calentarse ante una lumbre. Sí, pero también a reencontrarse y convivir en cada uno de los barrios de Jaén desde un extremo a otro en una ciudad que bajo la cruz del Castillo de Santa Catalina, parece arder en llamas, como si fuera el fin de los días. Pero no es así.
 Esas llamas ejemplifican la vida de Jaén y su gente. Una ciudad que sale a la calle a disfrutar de si misma convirtiéndola en una fiesta. Y se vuelve a vestir de chirri y de pastira para bailar en torno a la lumbre los melenchones que la Asociación “Lola Torres” y “Panaceite” hacen que perdure y se mantenga de una generación a otra.
 Porque ese es nuestro verdadero folklore. La música que brota de guitarras, bandurrias y laudes para recordar que Jaén es una tierra donde el olivo y su fruto han forjado la esencia y forma de ser de esta tierra.
 Y junto a la tradición ancestral, y su componente musical, se suma el aliciente deportivo de una carrera popular –única e inigualable- que ha dado fama mundial a Jaén desde que hace más de tres décadas fuera ideada. Una cita deportiva que suma partidarios por legiones, sitúa a Jaén en el mapa del atletismo y que sumada a las lumbres hacen de ella una de las fiestas de interés turístico de Andalucía.
 Tres euros, simplemente, dan la oportunidad de disfrutar de la libertad de las calles de nuestra ciudad compartiendo sensaciones con tantos otros que como tú, correrán por Jaén al ritmo que marquen sus zapatillas. Quien prueba, repite. Bueno, si de un año a otro no se le quitan las ganas de hacer cola en una entidad bancaria abarrotada... para abonar tres euros tras haberse inscrito por internet, con lo fácil que siempre ha sido poder hacerlo en La Salobreja. Moderneces...

 Bailando alrededor de las lumbres, cantando los melenchones de siempre, comiendo panceta entre amigos o corriendo las sufridas cuestas de nuestro Jaén. Disfruten de la mágica noche de San Antón.


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén
Foto: lolatorres.org

lunes, 22 de diciembre de 2014

3 euros, 30 minutos

Por pocas me quedo sin dorsal para correr la San Antón. De un lado porque mañana se cierra el plazo y de no haber sido porque hoy he formalizado la inscripción, me hubiera quedado sin posibilidades. De otro porque me he pegado casi treinta minutos esperando en el banco para pagar ...tres euros. Poquito antes de cerrar el banco.
  Cola en el banco, gente impaciente, ancianos que no entienden de sistemas informáticos a los cuales hay que ayudar...y más de uno que se intenta colar haciéndose el longi. A mí, sin ir más lejos, una señora con malos modos me ha pegado una bronca tras haber intentando colarse ella misma, diciéndome que yo había llegado después...La cara se le ha quedado blanca cuando le he enseñado el resguardo de mi turno con el momento exacto de haber sacado el mismo.
 Como yo, otros tantos han ido exactamente a pagar su dorsal de la San Antón y entre todos la misma opinión: es preferible bajar a la Salobreja a pagar el dorsal y subir a pie, que tragarse una espera absurda.
 Dudo mucho, francamente, que este sistema sea el más eficiente para inscribirse. Me extraña. Y sinceramente creo que es un absoluto error que concluya el plazo de inscripción casi, casi un mes antes. Más aún teniendo en cuenta que este año la carrera es un viernes.
  Burocracia y molestias al margen, si nada me lo impide, este año volveré a la San Antón.

martes, 16 de septiembre de 2014

Churro Hunting


Puntualmente cada viernes, sin excepción, se produce el encuentro. No varía ni el sitio ni la excusa que a todos los reúne. Siempre en el Kiosko del Parque de La Victoria y con una rosca, o dos, o tres – las que sean precisas- de churros. Como si de un ritual se tratase, todos los viernes un grupo de monteros se juntan a desayunar churros y hablar de caza.

Comenzaron siendo tres o cuatro pero la adhesión a la causa ha ido en aumento y cada vez son más. Se corrió la voz y aquello se ha acabado convirtiendo en una especie de sanedrín fácil de reconocer a distancia pues no pasan inadvertidos cada vez que uno de ellos simula un lance y hace como que se encara el rifle.

 Son los “Churro Hunting”, pero para mí una auténtica escuela de caza a pie de calle. Una junta de monteros improvisada en pleno centro de Jaén y en ella, varios de mis maestros con quienes de pequeño aprendí – y sigo aprendiendo- montería tras montería.
 Son monteros todos ellos, pero también los hay que se apasionan por la caza de montaña, la menor y los perros. Caben todas las prácticas cinegéticas posibles.
 Hacen de este desayuno la antesala al fin de semana. En plena temporada se intensifica, de octubre a febrero y más de uno acude a los churros casi como el que está a punto de irse al puesto. Vestido de verde de la cabeza a los pies.
 Este viernes el desayuno se prolongará porque llega Ibercaza, la Feria de la Caza, Pesca y Naturaleza que se celebra anualmente en Ifeja. Una cita que se hace necesaria y que Jaén debe potenciar. Conozco varias de las ferias del sector que se celebran a nivel nacional y con diferencia Ibercaza está entre las mejores.
 Todos los “Churro Hunting” se concentrarán allí. Y toda la gente que en esta provincia siente pasión por el campo y la caza. Algunos como afición y otros tantos como modo de vida porque no olvidemos los muchos puestos de trabajo que la caza genera. Directos o indirectos.
 En ese sentido, un oscuro panorama se cierne sobre las rehalas, la forma quizás más primitiva y auténtica de practicar la caza mayor, a quienes se pretende imponer una exigencias económicas fuera de toda lógica, para quienes simple y llanamente quieren practicar la caza de una forma sin duda romática y enormemente costosa por los altos gastos que requiere, y que solamente proporciona el beneficio de la satisfacción de ver a tus perros en un buen agarre. Mi apoyo total a las rehalas, porque sin rehalas no hay montería.
 Un tema polémico que seguramente será epicentro de muchas conversaciones este fin de semana en Ifeja, en la sierra en la berrea y en las juntas cuando la temporada comience dentro de unas semanas y tras la Salve a la Virgen de la Cabeza, impacientes todos piensen lo mismo: ya deberíamos estar puestos.

Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

miércoles, 10 de septiembre de 2014

La vida sin música


En los últimos conciertos a los que he asistido no ha faltado el lamento de los músicos que se quejan que los discos ya no se venden, suplicando prácticamente que no se abandone el teatro sin antes llevarse en la mano cualquiera de sus discos que prácticamente a precio de saldo se suelen vender a la entrada de cada concierto, sin contar con todo tipo de productos oficiales –así suelen llamarlo- del grupo de turno que ese día se suba al escenario sobre todo si es profesional y tiene en la música su sustento y modo de vida.

   La vida sin música sería un error, sentenció Nietzsche. De no ser porque en su día me enteré que a él se atribuye tal proclama, yo continuaría convencido que se trataba de un slogan “marca de la casa” de Discos Pioneros que en sus bolsas amarillas siempre se nos recordaba cada vez que salíamos de su tienda con un nuevo disco entre las manos.

Discos Pioneros también echa el cierre y agiganta esa lista cada vez más abultada de comercios de Jaén que no resisten a la crisis y van desapareciendo de nuestras calles, nuestras vidas y nuestras necesidades.

  De cintas de cassette primero, y compact disc después, un servidor se volvía a su casa bien pertrechado previo paso por la tienda de Pioneros del Gran Eje y dejarse allí parte de sus ahorros bien por el cumpleaños, por Navidad o directamente porque sí. Y a veces, incluso, el disco salía gratis si canjeaba aquellas tarjetas que premiaban la fidelidad del cliente.

Con la llegada de los grandes centros comerciales Pioneros seguía siendo aquel reducto al que acudir para encontrar los discos de los grupos y artistas locales, que allí tenían su hueco y una plataforma segura para darse a conocer y quedar al alcance del jiennense. Por no hablar del punto de venta siempre alternativo para todo tipo de espectáculos que hubiera en la ciudad.

Venía resistiendo como buenamente podía la crisis que ya de por sí azotaba al mercado discográfico por la vía de la piratería. Hace unos años se vio abocada a cerrar la tienda del Gran Eje – todo un referente- en esa kilométrica avenida. Finalmente, cuando este mes de paso al siguiente, cerrará para siempre otro más de los comercios señeros de esta ciudad. Un suma y sigue que parece no tener fin.

Publicado hoy en el Diario Viva Jaén