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viernes, 8 de julio de 2016

¿Y nosotros cúando?



Ando tan despegado de la actualidad futbolera que tuve conocimiento que este año tocaba Eurocopa el mismo día en que se iniciaba. Solamente llegué a ver el partido que jugó España frente a Turquía, y sinceramente reconozco que desconocía a más de la mitad de los futbolistas que nos han representado en Francia.

 De un tiempo a esta parte la llaman “La Roja” a lo que siempre fue la selección española. Cuando éramos pequeños, un año al abrir los regalos del día de reyes nos encontramos en casa una equipación de la selección. La clásica equipación con la camiseta roja, el pantalón azul pavo y las medias negras con la bandera española. También la famosa equipación de Zubizarreta verde y negra. Inconfundible e histórica.

 Aunque mi ídolo realmente era Espartaco y no Butragueño, y de fútbol yo apenas sabía nada porque no era la afición que había en mi casa, admito que tener la equipación de la selección me hacía ilusión. En el colegio, despertabas envidia y admiración a partes iguales, porque la camiseta de la selección española significaba lo máximo.

 Pasado el tiempo me surgió ocasión de presenciar un partido en el Bernabéu de España contra Colombia. Aquello me lo tomé como una cierta obligación que todo español debe al menos una vez en la vida cumplir. Y no sólo eso, tenía la oportunidad de ver jugar a la generación que consiguió aupar a la gloria del fútbol al equipo nacional como nunca antes se había logrado.

 Ahora, en estos días de futboleo continuo por la Eurocopa se me ha venido a la mente aquella vez en que la selección Sub 21 jugó en Jaén contra la de Portugal. Aquello, todavía se recuerda por el apagón fulminante casi al iniciarse el partido y que nos tuvo a oscuras en La Victoria para vergüenza de propios y ajenos, retransmitido en directo por televisión.

Pero no sólo por eso se recuerda. También por la polémica que suscitó en su día que en Jaén no se pudiera disputar un partido de la absoluta y mandasen a la categoría inferior. Como si nosotros fuéramos menos. Ha pasado el tiempo, y nuestra ciudad sigue sin saber lo que es ver jugar a la élite del fútbol español bajando al estadio de La Victoria.  Algo que han podido disfrutar a lo largo de la vida el resto de provincias andaluzas y a nosotros, como tantas otras cosas se nos sigue resistiendo, por no decir que quizás se nos sigue negando.

 Jaén no se merece menos. Aunque sea tan sólo por subirnos un día la autoestima social, por el impacto económico que un partido de esas características dejaría en la ciudad, y por recordar a través de las cámaras de televisión que esta ciudad y su provincia existe.


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

viernes, 27 de mayo de 2016

Cien años de Valderrama


Entré a una tienda de discos de música de esas que ya en algunas ciudades no existen igual que tampoco existen los videoclubs, porque la crisis se ha llevado por delante este tipo de negocios y la piratería se ha cebado con ese tipo de consumo. Mi curiosidad me llevó a ver qué música española podía haber y allí me encontré un disco de Juanito Valderrama. No lo dudé un segundo y me hice con él.  

 Aquello me sucedió en mi estancia Erasmus en la ciudad italiana de Padua. Comprar un disco de Valderrama me hacía en la distancia sentirme más apegado a mi tierra. Encontrar un disco de Juanito Valderrama a tantísimos kilómetros de Jaén, me hizo reafirmarme en lo que ya sabía: que sin duda es y será por siempre el jiennense más universal.

 Justo un par de semanas después, la casualidad hizo que yo anduviera por Espartinas peregrinando a la cuna del Maestro Juan Antonio Ruiz” Espartaco”, ídolo de mi infancia y a quien admiro profundamente. No muy lejos de su plaza de toros en una rotonda me encontré un monumento erigido a Valderrama, quien fuera vecino ilustre de ese pueblo del Aljarafe donde para siempre se quedó dormido y ya no despertó en una tarde de primavera del año 2004. Aquel monumento me recordó al busto que en la Plaza del Pueblo de Torredelcampo, en una esquinita y sobre mármol, descubrí de pequeño. Donde su figura se alza mirando al cielo, tocado por su inseparable sombrero, y su voz parece brotar desde lo más hondo del pueblo que le vio nacer.

 Su amistad con mi abuelo, forjada en los terribles años de la guerra (cuando la famosa anécdota del pico y la pala) y reforzada años después compartiendo lances de caza en Navalcardo y otros parajes, y la amistad de mi padre con su hijo José Mari desde que compartieran aulas en la Facultad de Derecho de Granada, hicieran que sienta hacia su figura y su obra una profunda admiración.

 Se cumple ahora el centenario de su nacimiento, y pensando en él veo reflejado un cierto paralelismo con los versos que García Lorca dedicó a Sánchez Mejías cuando la tragedia de Manzanares: “Tardará en nacer si es que nace…” un jiennense tan andaluz, tan universal y tan versátil. Cantaor largo, cantante de copla y canción andaluza, autor y actor cinematográfico. Revolucionario y creador de escuela.


 La provincia de Jaén debe estar a la altura y rendir el mayor de los tributos a quien tanto brilló en el universo artístico. Nos sigue quedando su voz, aquella como un jilguero cantaba por igual a la vida, al dolor, a la familia, y por supuesto a nuestra tierra.

Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

miércoles, 4 de mayo de 2016

De oficio, abogado



Días atrás nuestro callejero incorporó oficialmente una vía dedicada a la abogacía jiennense y más exactamente a quienes ejercen de oficio. Caso de un servidor. Quedaba saldada una promesa pendiente que se venía resistiendo como era cumplir la petición que en su día, siendo Decano Francisco Javier Carazo Carazo, se formuló desde la institución colegial de dedicar al abogado de oficio una calle en nuestra capital a imagen y semejanza de las muchas que ya existían a lo largo de toda la geografía nacional.

  Ha querido el destino que precisamente haya sido un abogado, Javier Márquez, quien como alcalde presidiera este acto tan importante para un amplio sector de nuestro colectivo profesional por el reconocimiento social que supone. Y lo tengo que decir, o más bien lamentar, que resultó ciertamente triste que apenas un puñado de letrados del turno nos diéramos allí cita para presenciar un acto que no volverá a repetirse y para arroparnos a nosotros mismos, sintiéndonos verdaderamente orgullosos por ver que socialmente se nos valora en nuestra ciudad.

 Un mínimo estímulo a tantos sinsabores, desvelos, esperas, complicaciones e injusticias. Porque un mismo procedimiento no sabe igual -económicamente- según la región donde el abogado tenga ocasión de ejercer de oficio. O el pago por el servicio realizado -exactamente igual que si fuera de libre designación- puede ir al día o arrastrar un vergonzoso retraso según la administración de la que dependa, tal y como por ejemplo está sucediendo hoy día en Aragón. Y eso es una realidad tan grande como la Monumental de México.


 Y casualidades – o no- de la vida, la calle estrenada viene a bautizar la vía donde se encuentra el inmenso solar que lleva largo tiempo durmiendo el sueño de los justos. Aquel predestinado desde tiempo inmemorial a ser la Ciudad de la Justicia que esta capital no tiene y que presenta exactamente el mismo aspecto de cuando bajábamos y subíamos de la UJA en primero de carrera y al pasar por allí un compañero de un pueblo nos preguntó qué eran esos grandes huecos que se apreciaban desde la superficie, y yo lejos de decirle que se trataba de restos arqueológicos, no se me ocurrió mejor cosa que contestarle que aquello eran moldes para hacer flanes gigantes.


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén.

jueves, 21 de abril de 2016

Muletazos al Cáncer


Recientemente Viva Jaén ha cumplido diez años de vida. La información taurina siempre tuvo un sitio en sus páginas, las cuales han visto como a lo largo de toda esta década la actividad taurina en Jaén en cierto modo se ha ido desinflando, ya fuera por las dificultades de ser la última feria de la temporada, por no contar con una empresa fija o por suspensión de festejos debido a la meteorología.
Pero al margen de ello en el tiempo se ha mantenido y consolidado el clásico festival taurino a beneficio de la Asociación Española de la Lucha contra el Cáncer, del que el próximo sábado se celebrará una nueva edición inaugurando con ello, al mismo tiempo, la temporada taurina de la capital.
Este festejo taurino, una vez eliminado los gastos que su organización conlleva, consigue aportar a la institución una importante inyección económica que se traduce posteriormente en una inversión en la lucha contra el cáncer. Ni más ni menos. Y prueba de ello, el edificio e instalaciones con que cuenta la citada institución en la Avenida Eduardo García Maroto.
Un año más la organización artística corre a cargo de Enrique Ponce. Para la ocasión el diestro valenciano afincado en nuestra provincia ha confeccionado un cartel en el que se lidiarán reses de Albarreal para el rejoneador Diego Ventura y los matadores Javier Conde, Daniel Luque, el paisano de Beas de Segura José Carlos Venegas y el joven peruano Roca Rey, quien hace tan sólo tres años toreaba en nuestra plaza como novillero sin caballos y vuelve a Jaén reconvertido en la máxima atracción del toreo mundial, con una proyección meteórica, tras haber firmado una campaña americana contundente y un triunfo indiscutible en la pasada Feria de Fallas.
Cierra el cartel el novillero Curro Castillo. Jiennense de la capital, dato que resaltamos pues por primera vez un joven novillero de nuestra ciudad es acartelado en este festejo. Alumno de la Escuela Taurina de Jaén, él con su presencia en el cartel simboliza la recompensa a la Escuela por su trabajo y la apuesta por la cantera local. Ojalá a este joven del barrio de La Alcantarilla le acompañe la suerte en este día y cumpla su sueño en esta tarde en el que una vez más el toreo se vuelca con las necesidades de la sociedad y muestra su lado solidario.
Publicado  en el Diario Viva Jaén el 15 de abril de 2016

viernes, 26 de febrero de 2016

Un cierto despertar



Fui uno más de los jiennenses que para la noche del 16 de enero se quedaron sin dorsal . Asumí mi circunstancia y lejos de amargarme por no correr la San Antón preferí disfrutar plenamente de todo cuanto alrededor se originó durante esos cuatro días. Que no fue poco. Y disfruté de la eclosión de una cita de nuestro calendario que debe ir a más.

 Celebro que haya voces que reclamen, por lo menos, replantear la Noche de San Antón y concentrarla en torno a un sábado para que de esa forma nuestra ciudad gane en positivismo. Colectivos y voluntades que se unen en una misma dirección y demuestran actitud.

 Similar, prácticamente, a lo vivido el pasado sábado por la mañana. Tras la espantosa imagen de un ataúd ascendiendo en dirección a la Plaza de Santa María, la alegre y enérgica comitiva de quienes aquí sienten la necesidad de expresarse a través de su arte, mostrar su talento y compartirlo, pero se topan con la frustración de los límites y limitaciones con que cuenta Jaén a nivel cultural.

 De todo ello extraigo la conclusión, o quizás presentimiento, de producirse un cierto despertar jiennense. Dejar atrás ese lastre que siempre tuvo la sociedad de Jaén que se traduce en hacer como Don Tancredo, y ante los problemas o decisiones que a todos afectan no movernos de nuestro sitio y dejar pasar de lado, sin ni siquiera esquivar, golpes durísimos que todavía hoy nos duelen ya sea en forma de un tranvía que no circula o un parque acuático saqueado que no llegó a abrir sus puertas.

 Dicen que las comparaciones son odiosas, y yo en estos últimos días no he parado de acordarme de Burgos y su espíritu de Gamonal: cuando un barrio entero se echó a la calle para luchar por sus intereses. Eso aquí, en una ciudad cuyos habitantes nunca fuimos combativos, es impensable.

 Pero francamente, tanto la puesta en marcha de una Plataforma a favor de un cambio en la Noche de San  Antón, como el Movimiento Abierto por la Cultura son sólo dos muestras de un tiempo que quizás se abre nuevo para Jaén. Donde los jiennenses toman conciencia de lo que quieren, lo pretenden pelear con ingenio, talento y diálogo.Y a lo mejor con el paso de unos años nos encontramos con una ciudadanía despierta y un Jaén, sin duda, mejor.



Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

viernes, 15 de enero de 2016

Justicia sin papeles



El nuevo año ha traído consigo la implantación del sistema LexNet . Llamado a ser el gran revulsivo del funcionamiento de la Justicia, digitalizando todo tipo de trámites en el intento de agilizar el ritmo de la Justicia y  su eficacia.

 Han dado en bautizarlo como “el reto LexNet” y está llamado a desterrar esa imagen que todos tenemos de los juzgados colapsados por cerros de expedientes amontonados en mesas y estanterías, con un funcionario casi escondido detrás que hace su trabajo inmerso en una montaña de papeles. “Papel cero”, es el objetivo.
 Lejos de conseguir su propósito, el despegue se está produciendo a paso de caracol pues ha quedado demostrado que no todo el entramado jurídico estaba debidamente preparado para tal propósito y prueba de ello es la diferencia evidente que existe entre el funcionamiento de la Justicia entre unas comunidades autónomas y otras según la competencia que se tenga en materia de Justicia.

 Pero no sólo eso, aquí la tecnología juega una labor fundamental y efectivamente, en estos primeros compases del año y por ende, del sistema, ya se conocen casos de profesionales que han visto como han tenido que poner a punto sus ordenadores, se han desesperado intentando aprender a marchas forzadas a hacer uso de esta plataforma, han visto cómo el sistema se quedaba colgado  o peor aún, recibir por respuesta al otro lado del hilo del teléfono del juzgado al que pretendes dirigirte, que dada la imposibilidad  de usar el sistema por su parte, le hagas llegar lo que tú quieras a través del fax. Por no hablar, y es verídico, de quienes ejercen la abogacía en las Islas Canarias y han de someterse al horario peninsular para cumplir los plazos con el disloque que eso les puede suponer.


 Modernizar la Justicia para unos. Complicar las cosas, para otros. Y rizando el rizo, ecología procesal, al hacer desaparecer el papel de los procedimientos, con la seguridad que precisamente te proporciona algo que consta por escrito en un papel. Pero lo cierto, es que mucho de chapuza tiene todo esto cuando se ha probado por Ley el “papel cero” sin tener en cuenta la situación real de los juzgados en este país.



Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

lunes, 23 de noviembre de 2015

Entre lo cierto y lo incierto



Justo ahora hace un mes que Venegas cruzó la Puerta Grande del Coso de La Alameda y al día siguiente, por San Lucas, López Simón impactaba con su toreo al presentarse en nuestra ciudad con la empresa de José Luis Peralta al frente.

 Previo a ello, y al margen de la lidia, por las redes sociales corría el bulo de una supuesta subvención por parte del Ayuntamiento cifrada en 360.000 Euros. No me lo invento, todavía se puede encontrar por Twitter el pantallazo del cartel de Feria donde se proclamaba semejante disparate. Y no sólo eso, también recortado el extracto de un documento del Ayuntamiento donde se cita una subvención a Serolo S.L y la Unión de Toreros que corresponde con la anterior cantidad.

  No me corresponde a mí precisamente desmentir una cosa incierta y aclarar lo que es cierto, pero no tengo inconveniente si con ello pongo en su sitio algo que es opuesto a la realidad y que por tanto es mentira. Porque ya sabemos aquello de una mentira mil veces contada se acaba convirtiendo en una verdad.

 A poco que se siga medianamente la prensa local a diario  se puede conocer la situación financiera del Ayuntamiento jiennense, con sus deudas, su quiebra, y su necesidad de sacar adelante muchas cosas a coste 0. Así pues, pensar que hoy día nuestro Ayuntamiento desembolsa esa cantidad en un ciclo taurino de sólo dos festejos…pues eso, que habrá algún iluso que se lo crea. Pero esta mentira además se cae por su propio peso y provoca sonrojo a poco que se conozca mínimamente los vericuetos taurinos de esta ciudad en la última década pues Serolo dejó de organizar Jaén hace cinco años y por entonces el Ayuntamiento de Carmen Peñalver llegó a un acuerdo con la empresa para adquirir 58 abonos y 300 entradas de jubilados y repartirlas. Y eso tampoco me lo invento.


 Por eso, ahora al cabo de un mes y con el cerrojazo de la temporada echado, no estaría mal que esto se supiese y si el anti que megáfono en mano y a voz en grito, junto al pilón de Las Bernardas, proclamaba escandalosamente esto  la tarde del 18 de octubre a quiénes íbamos a entrar a la plaza de toros, que se documente un poco más la próxima vez que el Sr.Lillo le deje achicharrarnos a quienes, supuestamente, vamos libremente a los toros y por lo menos no mienta.


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

jueves, 25 de junio de 2015

La proeza


Se les ocurrió organizar una becerrada cuando vieron que después de muchos años había en Jaén cinco chicos con la capacidad suficiente como para torear en público, y otros tantos hasta superar la veintena que también querían aprender a torear. Removieron cielo y tierra, se buscaron la vida como pudieron y aunando recursos de aquí y de allá, lograron montar aquel festejo.

  El resultado nadie podía haberlo mínimamente imaginado: un domingo de septiembre más de ocho mil personas abarrotaban la plaza de toros de Jaén para presenciar un festejo de promoción. El resultado artístico fue rotundo, y el impacto social mayor aún.

  Casi un año después repetían la aventura de organizar un festejo para dar a conocer la cantera taurina de Jaén. Volvieron a conseguir un éxito muy sonado, en una noche inolvidable donde cuatro de sus actuantes llegaron a salir a hombros.

  El próximo sábado 4 de julio ofrecerán un festejo de promoción, una clase práctica con entrada totalmente gratuita. ¿Y saben qué? Que tanto ahora como entonces conseguir sacar adelante ese festejo se convierte en una absoluta proeza.

  Un festejo taurino que sale adelante por la ayuda y colaboración de muchas entidades privadas, empresas particulares, que ofrecen a la Escuela su ayuda. Cuatro jóvenes jiennenses harán el paseíllo gracias a la buena voluntad de muchas personas que los han respaldado para que puedan hacer realidad sus sueños.

  La Escuela Taurina de Jaén subsiste y se mantiene por la ilusión de los niños que sueñan con ser toreros. No recibe subvenciones, ni ayudas económicas astronómicas, pero hace lo posible por dar la oportunidad a la cantera taurina de esta tierra, que existe aunque en la realidad social de Jaén parece como si fuera invisible.

 Curro Castillo, de la capital, Odei Ruiz, de Jimena, Juan Melchor, de Vilches y Antonio Luis Fernández de Pegalajar harán el paseíllo junto a la cordobesa Rocío Romero, que tanta expectación viene levantando. Los novillos, serán de la ganadería jiennense de Moragón.


 Festejo popular con entrada gratuita. Si la Escuela Taurina consigue otra vez meter en la plaza de toros más de seis mil personas, de nuevo habrá logrado una proeza. Y todo ello sin apenas ayudas,pero con mucho esfuerzo, imaginación, sacrificio y lo más importante de todo: afición.


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

jueves, 18 de junio de 2015

Resurge el bolero


Que en Jaén con apenas una semana de diferencia se programen dos festivales de música en torno al bolero y la música hispanoamericana no es precisamente una casualidad. Si la pasada semana fue “Charanda” quien un año más sacó adelante su ya clásica cita, el próximo sábado serán “Amaranto” y “Vientos del Sur” quienes se suban al escenario del Teatro Infanta Leonor para rendir homenaje al músico argentino Roberto Palmer, miembro que fuera del conjunto argentino “Cantores de Quilla Huasi”.

  En ambos casos, una causa benéfica y solidaria se añade a cada convocatoria, convirtiendo estos conciertos en algo más que una cita con una música que en Jaén tiene su público, su tirón y también su explicación.

  Es irremediable recordar a Tiahuanaco y la Muestra de Música Latinoamericana, tristemente desaparecida. Precursores en el género y valedores de toda esa música en Jaén desde hace casi cuarenta años.

  Estos dos festivales que ahora se programan mantienen vivo, sin duda, al público fiel que tiene la música del otro lado atlántico y vienen a reflejar en cierto modo el auge de los grupos que si bien están formados por músicos aficionados, ofrecen calidad sobre los escenarios y una cuidada puesta en escena apostando por la música de Latinoamérica.

  Esto es una realidad y si miramos más allá de la frontera de nuestra provincia nos encontraremos con la agradable sorpresa de cómo se han incrementado en los últimos años grupos como estos. Entre Almería y Granada “Jarapa”, “Maguey” y “Charanda”. En Córdoba “Capachos” y “Los Medicinantes”. “La Trova del Llano” en Albacete, “Furriones” en Extremadura o “Vuelta Abajo” en Asturias son claro ejemplo de ello.

 Mención aparte merece el extraordinario caso de “Café Quijano”, quienes después de haberse convertido en uno de los grupos referentes del pop y rock en España, se han reinventado ante el público para ofrecerse cómo realmente ellos querían ser. Con un lenguaje actual y un sonido nada artificioso han sido capaces de reintroducir el bolero de nuevo en nuestro día a día, haciendo que en las listas de éxitos los boleros tengan su sitio junto a la música comercial pura y dura. A eso se le llama talento y no sorprende a poco que uno ponga un pie “La Lola” el local que regenta el padre de los hermanos Quijano en una bocacalle de la famosa calle Ancha de León y conozca la esencia de la música del trío leonés.


No sería descabellado pensar en unificar criterios, voluntades y estilos para programar desde Jaén un magno festival en torno a esta música que fuera referente a nivel nacional. Yo, desde aquí lanzo el guante a quien quiera recogerlo, porque visto está que sobran los motivos para planteárselo. 


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

jueves, 4 de junio de 2015

Palmas y pitos


Andaba el personal buscando acomodo, almohadilla en ristre, entre los tendidos de la plaza cuando repentinamente una espontánea ovación se hacía presente sobre una de las barreras de sombra.Se acrecentaba poco a poco y todos los ojos reconocieron a S.M el Rey Felipe VI flanqueado por Dávila Miura. Era la primera de abono de la feria de San Isidro.

 De forma respetuosa, los aficionados brindaban un caluroso recibimiento en Las Ventas al rey de todos los españoles previo al inicio del maratón taurino de la primera plaza del mundo. Nada de extraño, lo normal. O al menos así debería ser.

 Todo lo contrario a lo que sucediera el pasado sábado en el Camp Nou, de lo que la mayoría de ustedes a estas alturas tienen sobrado conocimiento, como fue la descomunal pitada al himno de España poco antes de iniciarse la final de la copa del Rey de fútbol. Auténtica apología de la incroguencia.

Porque es un verdadero sinsentido que disputen una competición dos equipos así, visto lo visto. Lo deportivo en este caso queda en un segundo plano,  ensuciado y se antepone un cierto sentimiento político que debería situarse en las antípodas de lo que debe ser el deporte. Pero no es así, con el fútbol como excusa, el espectáculo ofrecido el pasado sábado fue bochornoso.

Fotografías de agencia ponen al descubierto la premeditación y alevosía de lo ocurrido. Perfectamente orquestado por el independentismo que se sirve del fútbol para propagar y dimensionar su discurso, pero a que al mismo tiempo no hace ascos a disputar un partidito y de paso llevarse un trofeo más a la vitrina. Curioso. Silbatos a cascoporro para silenciar el himno de España, con la complacencia del Presidente Mas, sin disimular su satisfacción prácticamente a boca llena al lado del Rey, que dicho sea de paso, no hubiera pasado nada si ante semejante percal hubiera abortado automáticamente semejante esperpento.

 Triste ha sido ver como el muro de Facebook de muchos seguidores del Barça en estos días se ha transformado en auténtico muro de lamentaciones. Ver que admiras a un conjunto que en lo deportivo alcanza cotas estratosféricas, pero que al mismo tiempo un sentimiento de desapego y odio hacia tu país – que por supuesto todavía es el suyo- merodea en el ambiente.

Esto en cualquier país serio no pasaría. Pero aquí, se consiente. Y no pasa nada.


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén
Foto: las-ventas.com

jueves, 28 de mayo de 2015

Retratando secretos



Ser crítico de cine en una ciudad que ha ido perdiendo paulatinamente las salas de su casco urbano, hasta postergarlo allí donde uno debe llegar por sus propios medios, tiene su mérito. Sobre todo teniendo en cuenta que muchos títulos de éxito en su debido tiempo y forma, ni siguiera llegan y hay que plantearse ir a Granada a ver cine.

  Días atrás el patio del Palacio del Condestable Iranzo acogía la entrega de los Premios de la Mesa de Juventud y entre ellos, Rafa Rus, por su programa “Onda Corta”. Una forma, entiendo, de matar el gusanillo en torno al séptimo arte a través del cortometraje, impulsando el talento de aquellos que con poquitos medios pretenden hacer cine adaptado a las limitaciones económicas y sobre todo, al metraje.

  De eso Rafa también sabe un rato. Sirviéndose de una cámara y poquito más, en los últimos años viene haciendo algo tan placentero para nosotros como es darnos a conocer la historia de la ciudad en la que vivimos a través del testimonio de jiennenses que mucho tienen que decir.

  Algunos son personajes de sobra conocidos. Otros, son vecinos de nuestro día  a día, casi anónimos pero con una historia – curiosa, entrañable o impresionante- que muchos ni imaginan. Forman parte del pasado, el presente y el futuro de un Jaén que no conocemos y que Rafa ha sabido retratar porque se conoce, bastante  bien, los recovecos y la intrahistoria de Jaén. Que un programa suyo se llame “Criados cuesta arriba”, no sólo no me sorprende, sino que me encanta.

  Periodismo de andar por casa. Dicho sea literalmente y no de forma despectiva, pues ha hecho de su salón el lugar idóneo para desentrañar los secretos y las emociones de algunos de los rostros más populares de esta ciudad en su nuevo programa “De lagartos y lagartijas”. Una forma de ver y entender Jaén a través del ritmo pausado de la conversación agradable, consiguiendo que cada uno de sus invitados  se sinceren.


Un premio siempre gusta. El del otro día no es el primero que recibe y su emoción al recogerlo, tan humana, tan transparente, acabó por contagiarse en todos los que le conocemos y seguimos el trabajo, impagable, que está haciendo por dar a conocer la historia de Jaén a través de aquellos que la protagonizan.


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

jueves, 21 de mayo de 2015

Cada uno con su causa



Aprovechando que había venido expresamente desde Londres a votar para las municipales, mi amigo Luis me sugirió buscar algún sitio donde cenar una pipirrana. Y lo encontramos en pleno centro de Jaén.

  Mientras la noche iba avanzando y él especialmente disfrutaba de aquello que en Inglaterra se le resistía, veíamos ir y venir a miembros de las dos principales fuerzas políticas. Un goteo constante, y sus caras, el reflejo de un resultado que estaba por venir pero que podíamos vaticinar según el semblante que traían. Fuimos testigos de algo ciertamente curioso que nos pilló en plena calle y  que gracias a Twitter íbamos siguiendo a tiempo real de forma más o menos fidedigna.

 De aquello han pasado ya cuatro años y mucho ha cambiado el panorama político de esta ciudad. Los grandes partidos siguen ahí y se debaten, a priori, el poder. Otros también continúan, pero a ellos se suman nuevas formaciones, opciones y posibilidades de hacer política que sin duda son el termómetro que nos hace ver que, efectivamente, en cuatro años las cosas han cambiado.

  Hago una radiografía a las listas de los diferentes partidos políticos que aspiran a gobernar el edificio de la Plaza de Santa María y me llega la sorpresa cuando me voy encontrando bastantes nombres conocidos en varios de esos partidos. Algunos son amigos de mi día a día, otros simplemente conocidos. Sé que algunos si llevan un tiempo recorrido en los caminos de la política, otros acaban de aterrizar y me cuesta entender cómo han llegado hasta ahí. Entre ellos conozco a quienes  son conscientes que se adhieren a una causa que cuadra con su forma de ser y pensar a sabiendas que no van a conseguir prácticamente nada porque ni tienen infraestructura ni medios para hacer llegar su mensaje a todos los ciudadanos.

  Y en estos días de campaña, igual que ustedes, he presenciado esa ilusión y compromiso de aquellos que militan en partidos, minoritarios, modestos o menos conocidos. Te cuentan sus ideas, sus proyectos, y sobre todo su descontento con el panorama político actual. Cada uno te confiesa la causa que les ha llevado a afiliarse a formaciones tan opuestas como el Partido Andalucista o Vox, por citar dos de los casos que mejor he podido conocer, de la mano de Antonio Luis Gómez en uno, y Javier Guillén en otro.


 Son dos ejemplos. Sólo dos, de la avalancha de gente nueva que el domingo vivirá con intensidad la jornada electoral por ser partícipe de ella. De quienes han querido dar un paso para tratar de cambiar las cosas en esta ciudad de forma activa y no quejándose desde la barra de un bar. Las urnas dictaminarán, cuatro años después, el Jaén que nos espera inmersos en un ambiente político plural, diverso y revuelto.

Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

jueves, 30 de abril de 2015

Descubriendo a Hernández


Conforme bajaba de planta, una imagen diferente a gran tamaño acompañada de sus versos. Un esbozo, mínimo, de los momentos de su vida. Y de entre todas ellas, varias tenían Jaén como marco de fondo. Tanto nuestra ciudad como los campos de nuestra provincia.

   El edificio de la Casa del Libro en plena Gran Vía madrileña recordaba de esta forma a Miguel Hernández. No tenía prisa aquel día y me entretuve  con detenimiento en contemplar todas esas fotografías. Aquello me hizo cavilar y retroceder en mi memoria a los años en que nuestro profesor de Literatura en el colegio, Don Manuel Morales, nos hablaba de Miguel Hernández y su obra. Pero también de su paso por Jaén, reflexionando sobre lo desconocido que para los jiennenses era su figura, por no hablar de su producción literaria más allá de su poema “Aceituneros”.

  Con el tiempo y poco a poco, Jaén y los jiennenses se van a acercando a la figura de quien ha sido uno de los vecinos más ilustres de esta ciudad. O al menos eso vengo percibiendo. La “Jornadas Hernandianas” que días atrás se celebraron en el antiguo  Hospital de San Juan de Dios se hacían necesarias.  Y en ese sentido hay que valorar positivamente la apuesta de la Diputación Provincial por acercar hasta Jaén su legado, darlo a conocer y vincular más aún a Miguel Hernández con Jaén.  Haber musicado el poema “Aceituneros” para reconvertirlo en el himno provincial, sencillamente me parece un acierto.

 Porque francamente, párense a pensar la dimensión de aquellos versos en la voz de Paco Ibáñez primero, así como en el grupo “Jarcha” después. Más allá de los límites de nuestra provincia nos hace reconocibles y además recuerda que efectivamente también somos andaluces.

  Y si les soy sincero creo que aunque sólo estuviera en Jaén no más de tres meses, su huella debe perdurar aquí para siempre y hasta ahora su recuerdo en Jaén era más bien escaso. Sólo en la Librería Metrópolis encuentro un homenaje constante hacia él, por cierto con las mismas imágenes que ví hace unos años en la Casa del Libro de la Gran Vía.


  ¿No hubiera sido brillante haber bautizado un espacio escénico en Jaén  con su nombre? Digo yo…


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

jueves, 23 de abril de 2015

Entre la ficción y el Tarajal


Allí donde se pone el límite y se traza la línea divisoria, real y contundente, que separa dos realidades que comparten un mismo territorio sobre el mapa. Con las primeras horas del día, cuando el ritmo frenético que marcan mis zapatillas de correr contrasta con el deambular casi imposible de las porteadoras, cargando sobre su espalda una mercancía aunque la vida en ello se les vaya a cambio de unos poquitos dírham.

  O de noche, cuando la luna se refleja sobre el mar expandiendo su luz hacia las casitas de los dos pueblos de Marruecos que se anteponen en mi vista, intuyendo por dónde cae el camino hacia Tetuán. Llego hasta la frontera del Tarajal, me detengo y durante segundos alzo la mirada hacia esa barriada multicolor, que parece emerger de la propia tierra. Como si me despidiera hasta la próxima vez, de un lugar que precisamente sólo conozco de refilón porque nunca he llegado hasta sus calles.

  Un mundo que a muchos de ustedes cada martes les puede parecer pura ficción. Imaginado y fantasioso, teniendo como escenario una ciudad sobre la que pesan mil suposiciones y etiquetas todas ellas negativas. Para mí, la mitad de mi identidad. Y por eso veo con los ojos de un  “caballa” cada secuencia de la serie “El Príncipe”.

  No sólo por continuamente tratar de reconocer lugares y rincones que me resultan cotidianos. También por dudar, cada vez más, si realmente el argumento de la serie favorece o no a una ciudad que desde la península tristemente es conocida por ser la puerta de entrada a Europa de la inmigración ilegal – con todo su drama encima- , parte de la ruta del narcotráfico del Estrecho de Gibraltar y un foco altísimo de reclutamiento para el yihadismo. Todo eso, sumado y bien mezclado, conforma un filón del que han sabido aprovecharse los guionistas de la serie y la audiencia le da la razón cada semana de forma contundente.


  Pero Ceuta no es sólo el barrio del Príncipe Alfonso. Es mucho más que todo eso, y trato de compartir con amigos la oportunidad de descubrir mi otra ciudad. Lo lamentable viene al comprobar cómo en algunos casos la ficción ha deformado su imagen, espantando y acomplejando a posibles turistas que ya de por sí no lo tienen fácil por el precio del billete que ofertan las navieras para cruzar el Estrecho.


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

jueves, 9 de abril de 2015

Señorío y pundonor


Fue en la Facultad de Derecho de la Universidad de Huelva. Allí me planté, después de un embarque en solitario, al reclamo de una iniciativa que aunaba mis estudios y mi afición bajo el nombre “Toros por Derecho” promovida por algunos estudiantes de mi misma edad y carrera.Y entre una conferencia y otra, en la cafetería después de comprarme un Bollicao al girarme me encontré de frente con “Espartaco”.

 No miento si aseguro que prácticamente la posibilidad de oírlo hablar en público fue lo que me empujó a atravesar Andalucía enlazando trenes y plantarme en Huelva. Cuando supo que era jiennense y había venido desde Jaén expresamente, comenzaron a florecer en él los recuerdos que a nuestra tierra le unen. Aquellos minutos en esa cafetería y posteriormente cuando emocionadamente rememoró a petición mía su histórica faena al toro “Facultades” de Manolo González en Sevilla, en el Aula Magna de la Facultad de Derecho, no los olvidaré nunca.

 Cuando otros soñaban con emular a Butragueño y su quinta pateando un balón de fútbol en el patio de Maristas, o con chapas de refrescos jugaban a carreras ciclistas porque estaba de moda el ciclismo gracias al éxito de Perico Delgado en el Tour de Francia, en el mismo recreo yo me apartaba y si alguno andaba por la labor me quitaba el abrigo – el frío no me importaba- y lo toreaba...como “Espartaco”.

 Era mi ídolo y aquel año de 1988 antes de partir hacia el Coso de La Alameda tuvo el detalle de atender a mi padre para que aquel niño que fuí pudiera conocer a quien tanto admiraba a su corta edad. Han pasado casi treinta años de aquel momento, y me sigue pareciendo ayer cuando recuerdo el brillo de las lentejuelas de su taleguilla malva y oro. ¿Cómo olvidar eso?

 Pocas veces me he emocionado tanto en una plaza como lo hice la vez que volvió a torear por San Lucas en Jaén junto a Juan Carlos García y “El Juli”, bajo una clásica tormenta de feria, en su regreso a los ruedos. Aquella tarde los jiennenses se volcaron con él de una forma como no lo he visto hacer nunca en nuestra plaza.

 La imagen del pasado domingo en la Maestranza, aupado a hombros por medio centenar de profesionales del toro, habla por sí sola. Ejemplo de sacrifico, pundonor, superación y dignidad. Un señor en los ruedos y un caballero en la vida.



 Cuando hace escasas semanas, casi a punto de iniciarse el paseíllo del festival del cáncer, con los caballos de los alguacilillos pisando ya las rayas del tercio, atendía respetuosamente mi rápida entrevista, yo cumplía un sueño que quizás cuando tenía cuatro años ni imaginaba. Sinceramente, no puedo esconder mi profunda admiración al Maestro “Espartaco”.


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jueves, 19 de marzo de 2015

Fiebre amarilla

De fútbol sala entiendo lo mismo que un paquistaní de rejoneo. Hago memoria y de la Salobreja lo único que conozco son las oficinas donde antiguamente había que recoger el dorsal para correr la San Antón. Su vetusto pabellón – que diría Fernando Arévalo- ni siquiera sé donde se ubica.

  Pero la existencia del Jaén fútbol sala era algo que no se me escapaba. Por ser uno de los emblemas deportivos de la ciudad, por aquellos amigos que lo siguen semana tras semana, pero muy especialmente en estos últimos años porque cada vez que al salir de casa pasaba por la puerta de la empresa Fuconsa, de reojo, veía que algo más que un negocio de barrio traspasaba aquellas paredes invitando a la causa por un equipo de fútbol sala.

  El equipo se transformó, aunque fuera sólo cambiando parte de su nombre, que no su identidad ni su espíritu. La gestión directiva y el trabajo en equipo han disparado los éxitos del Jaén Paraíso Interior hasta llegar allí donde los jiennenses pensábamos que era imposible deportivamente desde Jaén:a lo más alto.

  Desde la visión periférica que tengo de este éxito si les reconozco que impresiona el triunfo del Jaén Paraíso Interior. Pero también emociona, y mucho. Acostumbrados como desgraciadamente estamos a ver el nombre de nuestra tierra resonando mediáticamente por escándalos u ocupando titulares por desgracias, el deporte posiciona positivamente a Jaén en la primera plana de todo.

 Ha hecho historia este equipo, y lo ha conseguido a base de humildad, tesón, sencillez e ilusión a raudales. Se lo ha ganado por derecho propio. Jaén debe creérselo y su ejemplo debe servir de ejemplo en el que mirarse para desprenderse de este sempiterno conformismo en el que los jiennenses andamos sumidos y también para demostrar al resto de la región andaluza que los de Jaén existimos.

  El pasado fin semana el color amarillo comenzó a expandirse por Jaén igual que lo hace una gota de aceite en un plato. Seguro que surgirán, y no faltarán, quienes a caballo ganador se quieran subir ahora al carro de un equipo que ha sufrido lo suyo para sobrevivir y mantenerse, pero estos años atrás no bajaron al pabellón de la Salobreja, ese mismo que ya de por sí es reducido y que mucho me temo se quedará minúsculo si se sigue agigantando la fiebre amarilla que reina en Jaén.

 Enhorabuena a los jugadores, directivos y seguidores del Jaén Paraíso Interior por ganar la Copa de España. La mejor noticia, sin duda, que la prensa deportiva local ha podido brindarnos en mucho tiempo. Y por cierto, que bien lanceó a la verónica con la bandera de Andalucía José López, rematando con una media muy templada digna de cartel. ¿Se dieron ustedes cuenta?


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Foto: dipujaen.es

miércoles, 25 de febrero de 2015

Una medalla para ella




Llegando la fecha del 28 de febrero cada año pongo interés minucioso en conocer a quiénes irá dirigida la medalla de Andalucía que anualmente se concede. De un lado por los méritos contraídos de unos y otros para que se acuerden de ellos. De otro, por ver a qué paisano de nuestra geografía provincial han tenido a bien acordarse para demostrar que entre los andaluces de Jaén siempre hay quien por su trayectoria merece ser destacado y reconocido.

  Quizás fuera desde aquella vez en que al atleta soriano Fermín Cacho le concedieran la medalla de Andalucía cuando yo comencé a ponerle interés al asunto. Recuerdo, cómo se le distinguía por haber sido campeón olímpico y en su destino de haber acabado residiendo en Andújar, forjando familia y vida cerca de Sierra Morena, hacerlo valer por jiennense y por consiguiente como un andaluz adoptivo más. Sí, lo admito, a mí aquello me dejó bastante sorprendido porque entiendo que tanto entonces como ahora hay jiennenses que no siendo tan mediáticos – ni falta que les hace- esconden tras de sí una vida y una labor admirable y elogiosa.

  El día y el acto solemne del Teatro de la Maestranza se deben vivir con la cara amable y cierto sentimiento de orgullo hacia nosotros mismos, bajo una misma bandera. O al menos así debe ser en la teoría, porque en la práctica tan señalada fecha se llena de discursos repletos de golpes en el pecho, compromiso de mentirijilla y preguntas retóricas sobre el camino al que se dirige una región que encabeza la cola del desempleo y que sigue sin rebelarse ante el saqueo que de ella han hecho desde la Administración aquellos que se han servido del poder que confiere ostentar un cargo público, con manga ancha y total libertad para disponer a su antojo de acciones y decisiones cuya factura ahora estamos pagando todos.

  En las páginas del magnífico libro “El Cortijo Andaluz”, del periodista malagueño Agustín Rivera se detalla con precisión milimétrica esta triste realidad. La del poder que han ejercido unos cuantos sobre muchos desde tiempo inmemorial. Y uno acaba con el convencimiento de que en la práctica más ha hecho la jueza Alaya por Andalucía en poco tiempo que todos aquellos que se han perpetuado en la dirección de los destinos de la comunidad. Visto lo visto a ella sí que le deberían dar la medalla de todos los andaluces. Pero difícilmente ocurrirá eso.


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jueves, 19 de febrero de 2015

Discreto y con paso firme

En Linares dio el primer toque de atención, cuando nadie sabía de él. Apenas mes y medio después, ya con el rún- rún en el ambiente, por San Lucas en Jaén y cerrando nuestra feria, volvió a presentar sus credenciales y abandonar el ruedo a hombros.

De aquello ha pasado más de una temporada entera, la 2014, donde además de progresar adecuadamente se entretuvo en acrecentar el interés por él y por su nombre hasta el punto que un veterano de esto, Tomás Campuzano, se ha fijado en él para apoderarle. Ahora, con el nuevo año ya empezado y la temporada arrancando sus primeras fechas al calendario, nos llegan noticias que se traducen en éxitos.

 Paisano nuestro de Vilches, hijo de un picador. Se llama Daniel García y acaba de ganar el histórico Bolsín Taurino de Ciudad Rodrigo, en Salamanca, el más antiguo y prestigioso de cuantos se celebran frente a más de cuarenta aspirantes de España y Méjico. Se ha clasificado para la final del Bolsín “Zapato de Plata” de Arnedo, La Rioja, después de haberse celebrado en nuestro campo bravo sus tientas de selección con otra treintena de novilleros venidos de todo el orbe taurino. Junto a un francés y un madrileño, él, un jiennense, en la gran final.

 También, por si fuera poco, se encuentra inmerso en el certamen de la Televisión de Castilla La Mancha. Una auténtica apisonadora que se está abriendo camino dentro del planeta de los toros de forma discreta, pero con la misma firmeza con la que se pone delante del novillo, poniendo de acuerdo a profesionales, prensa y aficionados que han visto que además de una personalidad muy marcada, en él hay un temple y una forma de torear que no deja impasible a nadie. Para muestra, el video de su paso por la final de Ciudad Rodrigo frente a un eral de “El Pilar”.

 Ahora, que entre novilleros sin caballos y becerristas, hay una quincena de jóvenes promesas en esta provincia, viendo casos como el suyo - y sin ánimo de buscar polémica- cuesta trabajo entender por qué un sevillano será el novillero que cierre el cartel del festival benéfico del cáncer, cuando vemos que hay jiennenses que bien se merecen por derecho propio esa oportunidad.

 Ahora su nombre está sonando fuerte. El pasado año ganó otro certamen en Francia y se paseó por unos cuantas plazas del sur francés y aquí nadie se enteró. Si fuera deportista o destacase en las artes escénicas otro gallo cantaría. Tiempo al tiempo, porque quiere ser torero y antes o después en esta tierra huérfana de ídolos y referentes se acabarán enterando que en Vilches hay un novillero con una enorme proyección.



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miércoles, 4 de febrero de 2015

Ahora creo que sí


Sin hablar español y apenas sabiendo comunicarse en inglés. Venían desde Praga y nos enseñaron fotos del “Fandi” en su móvil, para decirnos que lo admiraban. Un par de horas después se quedaron asombrados cuando vieron que era él quien venía a tentar esa tarde las becerras. Sacaron el traductor de su móvil, me lo enseñaron: aparecía la palabra milagro.

 María Jesús Gualda, ganadera del “Añadío” me relataba así una de las muchas satisfacciones que ha vivido en todos estos años con quienes han apostado por su finca como hotel rural y el campo bravo como espacio alternativo para experimentar sensaciones diferentes. Ella se aventuró a abrir las cancelas del campo de una forma diferente a cómo hasta entonces se había hecho: permitiendo hacer noche en la dehesa, conociendo y participando activamente en las labores del campo, sometiéndose al devenir de una jornada que cada día, aunque de antemano cuente con un guión establecido, va discurriendo según lo marque el toro bravo y sus circunstancias.

 De esta forma han visitado su ganadería, o lo que es igual, nuestra provincia, personas de culturas, razas y nacionalidades contrapuestas a la española. Haciendo turismo sin más inversión en promoción que el propio empeño de quien emprendió el proyecto.

 Su testimonio, como el de Sancho Dávila, ganadero cuyas reses también pastan en El Condado, marcaron las horas previas a la presentación de “Jaén, Cultura del Toro” el pasado jueves en FITUR.

 Tuve la suerte de estar allí. Como lo estuve, igualmente, hace cuatro años cuando en el Hotel Wellington de Madrid se presentaba pomposamente la campaña “Territorio Toro”, una iniciativa a cuatro bandas entre las diputaciones de Sevilla, Cádiz, Huelva y Jaén que se acabó diluyendo en el tiempo sepa Dios por qué razones.

 Ahora es diferente. La Diputación Provincial se ha echado adelante para decir sin complejos que Jaén es tierra de toros per se. Lo hace por su cuenta, sin adherirse a otras plataformas para hacer bulto. Lo hace sabiendo estadísticamente lo que tiene, y ofreciendo claramente lo que tenemos: ganaderías que se visitan, festejos populares enraizados en lo más profundo de los pueblos, cosos centenarios, museos que perpetúan la memoria de una cultura y una historia incuestionable. Y todo ello demostrado a través de un excelente trabajo documental bien guionizado que muestra la realidad, tal cual es, de un Jaén que existe y que no hay que esconder, sino potenciarlo turisticamente demostrando, sin avergonzarse, que además de ser olivarera, renacentista e íbera, el toro es una seña de identidad que forma parte de nuestra cultura.

 Hace cuatro años hubo un intento que quedó en sólo eso. Ahora creo que sí ha apostado la Diputación por el toro de forma contundente.



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miércoles, 28 de enero de 2015

Alfonso el escritor

Llevo algún tiempo que no lo veo, pero hasta no hace mucho solíamos coincidir con cierta frecuencia. No sólo era y es el abogado al que por veteranía, uno le rinde el debido respeto a quien en la profesión ha bregado lo suyo durante décadas. También, la admiración a quien fuera de la sede judicial, en la calle, es reconocido como abogado y dentro de la sala, el alma de un escritor cubierto por una toga.
  Alfonso Fernández Malo siempre que me veía detenía mis prisas. Y casi me obligaba a aprovechar unos minutos de mi tiempo conversando con él. Contándole, para él luego darme su opinión, su visión de las cosas. Su planteamiento a modo de consejo, pero nunca pretendiendo imponer lo que hay que hacer o lo que debe ser.
  Sabio por edad. Generoso con los que empezamos. Auténtico por diferente. La profesión hace unos años le reconoció su trayectoria, concediéndole la Medalla al Mérito en la Abogacía. Incluso, se posicionó como posible candidato a decano de la institución colegial.
  Jaén lleva años disfrutando de él y su polifacética personalidad. Fue Presidente de la Peña Flamenca, dejando su impronta en una institución que tiene en la Calle Maestra un verdadero santuario. Como escritor, uno de los personajes claves de la literatura local con una obra, diversa y muy personal. Una literatura sin artificios, cercana y sincera. En un santiamén, sin casi darnos cuenta, podemos devorar sus cuentos escritos con la naturalidad de quien se expresa como siente y así lo refleja.
  Sus diálogos en voz alta y confidencias con sus perros, “Currito” y el “Peluso”, por los caminos que brotan en los campos de la Vía Verde, allí donde Jaén deja de ser ciudad para transformarse en campo, aportando esa tranquilidad que uno busca cuando abre las páginas de un libro.

  Días atrás presentaba su nueva obra, y lo hacía por partida doble. Toca ahora hacerse con ellos para, llegado el momento, desconectar del despacho y ponerse a imaginar y teorizar sobre el mundo en que vivimos. Y de eso Alfonso sabe un rato.

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Foto: Viva Jaén /Aurora Guzmán