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lunes, 1 de agosto de 2016

Don Fermín




 


A Fermín Bohórquez lo ví rejonear una becerra y echar pie a tierra y con un capote, como buenamente pudo pese a su estado físico, poseído por una increíble afición, lanceó a la becerra protegido por su hijo, "El Litri" y algún auxiliador más.
 Aquello fue en su finca "Fuente Rey", con motivo de la clausura de los Encuentros Internacionales de Derecho Taurino que se celebraron en Sevilla en el 2011.
 Y ver lo que ví me hizo pensar hasta que punto puede llegar la afición por torear. Porque tenía una edad muy considerable y por allí se movía a pie ayudándose de un bastón, pero fue subirse a caballo y repentinamente como si de algo mágico se tratase, comenzó a galopar por la plaza de tientas con una naturalidad pasmosa. Rejoneó, y como digo, posteriormente  echó pie a tierra y tomó un capote.
 Sinceramente nos dio toda una lección de afición.

Descanse en paz.
 

jueves, 20 de agosto de 2015

Cagancho. Leyenda del rejoneo



Quiero recordar que fue una televisada en directo por TVE desde la Plaza de Toros Campo Pequenho. Sí, una corrida de rejones televisada desde Portugal a través de la televisión pública española, por extraño que ahora pueda aparecer.

  En aquella nocturna lisboeta compartían cartel Fermín Bohórquez y Hermoso de Mendoza con los hermanos Ribeiro Telles. Una corrida hispano lusa con sus "cortesías" en el paseíllo, sus grupos de forçados y todo lo que tiene de distinto la tauromaquia portuguesa.

 Debo estar hablando probablemente del mes de julio de 1995. A Bohórquez ya lo había visto torear en la plaza en varias ocasiones, pero a mis escasos once años de entonces Pablo Hermoso de Mendoza me resultaba un absoluto desconocido más allá de sus fotos en la revista Aplausos.

  Llegó el turno del navarro y en un momento de su actuación hizo su entrada en el ruedo un caballo negro que llevaba por nombre el de aquel torero gitano que pegó un petardo clamoroso en la Plaza de Toros de Almagro: "Cagancho".  Las imágenes de ese caballo aquella noche, haciendo en la cara del toro movimientos imposibles, me impactaron.

 Tuve la suerte de ver a "Cagancho" varias veces: en Jaén, Andújar y Úbeda. No más. Era un caballo mágico, con unas condiciones y una personalidad que lo hacían sobresalir en los ruedos y levantar al público.

 Hoy conozco la triste noticia de su desaparición, y casualidades de la vida, justo un día antes me hacía - por fín- con la reciente autobiografía de Pablo Hermoso de Mendoza "El corazón de los caballos". Un libro que hoy, un día después de la muerte de "Cagancho", se me presenta entre idóneo y placentero para recordar a un caballo histórico en el rejoneo cuya historia tiene un origen curioso.

  Cierto es que hay yeguas y caballos que perduran en el recuerdo de los aficionados: "Espléndida" de D.Álvaro Domecq, "Cotufa" de Josechu Pérez de Mendoza o "Ferrolho" de Joao Moura, pero tan recordados como lo es y lo será "Cagancho" seguramente no. Un caballo indispensable para conocer el rejoneo actual, ya que revolucionó el arte de torear a caballo.

 Y cómo sería el caballo que en su retirada de los ruedos, en México llegó a aparecer en el estudio de los informativos de la principal televisión mexicana.

Sabemos lo mucho que ha conseguido Pablo Hermoso de Mendoza en el toreo a caballo, llegando a alcanzar la cima. Pero al rejoneador navarro lo recordaremos siempre por sus muletazos a caballo, sus quiebros imposibles y sobre todo sus galopes de costado a lomos de un caballo que él rescató de Portugal, por el que apostó fuertemente y con el que alcanzó la gloria en los ruedos. "Cagancho", un caballo legendario.

Foto: Diario de Navarra