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domingo, 16 de agosto de 2015

Releyendo a Bergamín

Bergamín junto a Rafael Alberti en Las Ventas

En estos días de playerío y piscineo que son las vacaciones, pero también días de ataque y confusión, odio obsesivo y enfermizo hacia lo taurino y los taurinos me ha dado por volver a leer algunos de los libros que tengo de José Bergamín.
 La misma tarde en que tomé inicio de estos días de descanso llené la mochila de libros. Muchos, y el único criterio que tuve no fue otro que el poco espacio que ocupaban en la maleta por ser libros no muy extensos de contenidos.
 Y así, al borde de la piscina, y con el mar de fondo, he vuelto a leer dos libros que ya leí en su día: "La claridad del toreo" y "El arte de Birlibirloque".
 Justo esta semana, firma una columna de opinión en 6 Toros 6 el escritor vizcaíno Antonio Fernández Casado, reivindicando su figura y obra, poniéndola en valor en estos días en que se mezclan de forma absurda ideologías y posicionamientos políticos frente a la Fiesta de los Toros. Como si ser aficionado a los toros fuera incompatible con ser profundamente de izquierdas...


Ensayo, reflexiones, poesía...de esto último rescato unos versos suyos que fueron musicados en su día de forma magistral por Enrique Morente: "Tangos de la plaza". Versionados más recientemente por Manuel Lombo. Demostración, una vez más, que el toreo es fuente de inspiración. En este caso doblemente: literatura y música.







viernes, 5 de junio de 2015

Recomendable lectura


Tengo la sana costumbre de llevarme un ejemplar de la revista literaria "Mercurio" cada vez que acudo a la Biblioteca Municipal de Jaén. Revista de distribución gratuita dedicada al fomento de la lectura.

 En su número del pasado mes de mayo me llevé la gratísima sorpresa de ver que se dedicaba gran parte de la misma a la Tauromaquia y su relación con el mundo literario.

 Una visión amplia, plural y acertada.Rotunda y sin complejos. Destaco especialmente el sitio que entre sus hojas se le brinda al periodismo taurino. 

 Recomiendo unos minutos a su lectura. Sobre todo a quienes sigan negando la dimensión cultural de la Fiesta.


jueves, 30 de abril de 2015

Descubriendo a Hernández


Conforme bajaba de planta, una imagen diferente a gran tamaño acompañada de sus versos. Un esbozo, mínimo, de los momentos de su vida. Y de entre todas ellas, varias tenían Jaén como marco de fondo. Tanto nuestra ciudad como los campos de nuestra provincia.

   El edificio de la Casa del Libro en plena Gran Vía madrileña recordaba de esta forma a Miguel Hernández. No tenía prisa aquel día y me entretuve  con detenimiento en contemplar todas esas fotografías. Aquello me hizo cavilar y retroceder en mi memoria a los años en que nuestro profesor de Literatura en el colegio, Don Manuel Morales, nos hablaba de Miguel Hernández y su obra. Pero también de su paso por Jaén, reflexionando sobre lo desconocido que para los jiennenses era su figura, por no hablar de su producción literaria más allá de su poema “Aceituneros”.

  Con el tiempo y poco a poco, Jaén y los jiennenses se van a acercando a la figura de quien ha sido uno de los vecinos más ilustres de esta ciudad. O al menos eso vengo percibiendo. La “Jornadas Hernandianas” que días atrás se celebraron en el antiguo  Hospital de San Juan de Dios se hacían necesarias.  Y en ese sentido hay que valorar positivamente la apuesta de la Diputación Provincial por acercar hasta Jaén su legado, darlo a conocer y vincular más aún a Miguel Hernández con Jaén.  Haber musicado el poema “Aceituneros” para reconvertirlo en el himno provincial, sencillamente me parece un acierto.

 Porque francamente, párense a pensar la dimensión de aquellos versos en la voz de Paco Ibáñez primero, así como en el grupo “Jarcha” después. Más allá de los límites de nuestra provincia nos hace reconocibles y además recuerda que efectivamente también somos andaluces.

  Y si les soy sincero creo que aunque sólo estuviera en Jaén no más de tres meses, su huella debe perdurar aquí para siempre y hasta ahora su recuerdo en Jaén era más bien escaso. Sólo en la Librería Metrópolis encuentro un homenaje constante hacia él, por cierto con las mismas imágenes que ví hace unos años en la Casa del Libro de la Gran Vía.


  ¿No hubiera sido brillante haber bautizado un espacio escénico en Jaén  con su nombre? Digo yo…


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

miércoles, 28 de enero de 2015

Alfonso el escritor

Llevo algún tiempo que no lo veo, pero hasta no hace mucho solíamos coincidir con cierta frecuencia. No sólo era y es el abogado al que por veteranía, uno le rinde el debido respeto a quien en la profesión ha bregado lo suyo durante décadas. También, la admiración a quien fuera de la sede judicial, en la calle, es reconocido como abogado y dentro de la sala, el alma de un escritor cubierto por una toga.
  Alfonso Fernández Malo siempre que me veía detenía mis prisas. Y casi me obligaba a aprovechar unos minutos de mi tiempo conversando con él. Contándole, para él luego darme su opinión, su visión de las cosas. Su planteamiento a modo de consejo, pero nunca pretendiendo imponer lo que hay que hacer o lo que debe ser.
  Sabio por edad. Generoso con los que empezamos. Auténtico por diferente. La profesión hace unos años le reconoció su trayectoria, concediéndole la Medalla al Mérito en la Abogacía. Incluso, se posicionó como posible candidato a decano de la institución colegial.
  Jaén lleva años disfrutando de él y su polifacética personalidad. Fue Presidente de la Peña Flamenca, dejando su impronta en una institución que tiene en la Calle Maestra un verdadero santuario. Como escritor, uno de los personajes claves de la literatura local con una obra, diversa y muy personal. Una literatura sin artificios, cercana y sincera. En un santiamén, sin casi darnos cuenta, podemos devorar sus cuentos escritos con la naturalidad de quien se expresa como siente y así lo refleja.
  Sus diálogos en voz alta y confidencias con sus perros, “Currito” y el “Peluso”, por los caminos que brotan en los campos de la Vía Verde, allí donde Jaén deja de ser ciudad para transformarse en campo, aportando esa tranquilidad que uno busca cuando abre las páginas de un libro.

  Días atrás presentaba su nueva obra, y lo hacía por partida doble. Toca ahora hacerse con ellos para, llegado el momento, desconectar del despacho y ponerse a imaginar y teorizar sobre el mundo en que vivimos. Y de eso Alfonso sabe un rato.

Publicado hoy en el Diario Viva Jaén
Foto: Viva Jaén /Aurora Guzmán