viernes, 14 de agosto de 2015

La Plaza de Las Virtudes

Incontables las veces que he intentado conocer esta Plaza tan emblemática. Pero nunca me resultó posible por unas circunstancias u otras cada vez que pasaba por estas tierras manchegas de Santa Cruz de Mudela.
  Y cuando menos lo esperaba pude saldar conmigo mismo esta tarea pendiente. "Sulimán" (otros muchos lo llaman Tonino) a media mañana del miércoles de la semana pasada me ponía en suerte la posibilidad de visitar la Plaza de Las Virtudes sin casi darme opción a una negativa. 
   Me conoce de sobra. En una ocasión volviendo de Madrid desvío el coche y se plantaron cinco compañeros míos - comandados por él- vestidos de tunos en las puertas de la Plaza nada más que para hacerse la foto. Y de paso me trajeron un queso manchego gracias a lo que quedaba del parche.
    No tenía nada que hacer esa tarde. Y no le podía decir que no.



A nosotros se unía en el coche y la visita, José Antonio Jiménez. Crítico taurino jerezano que ha recalado en nuestras tierras y ahora es compañero de trabajo de Sulimán. Edita el portal www.toreomania.com y durante mucho tiempo especialmente en radio, pero también en televisión, ha sido uno de los habituales de la prensa taurina "del rincón", como se suele decir.



La plaza, a un tiro de piedra de la provincia de Jaén, bien merece una visita. Historia, religión, aquitectura y tauromaquia se fusionan en un mismo recinto.
 Son muchos los interrogantes que a uno le surgen si mira con detenimiento cada rincón de la plaza, habituados como estamos a ver toros en plazas convencionales. La de Las Virtudes tiene un sabor diferente y nos demuestra que la Tauromaquia tiene una riqueza inabarcable y sorprendente a poco que tengamos un mínimo de voluntad de querer estudiarla y conocerla más profundamente.

En esta histórica y peculiar plaza toreó mi amigo Eduardo Ortega una novillada. Este dato se me vino a la mente precisamente al pisar su ruedo con total libertad.
  La plaza puede visitarse con facilidad y la entrada es gratuita. Para conocer más detalles de su historia y los rasgos que la caracterizan, lo más recomendable es dedicar unos minutos a ver este capítulo del programa "Ruedos con historia", dedicado a las plazas de toros que cuentan con una ermita.



miércoles, 12 de agosto de 2015

Yo iba a ver otro espectáculo

Desde que era un crío soy asiduo a la Plaza de Toros de Marbella, igual que lo fui de la de Puerto Banús. Entre ambos cosos he visto una ingente cantidad de festejos taurinos, de entre los que alguno incluso a pasado a la historia por memorable.

  El pasado domingo, ya felizmente de vacaciones, acudimos mi padre y yo a la plaza de Marbella a disfrutar de la que es nuestra afición. En este caso además se añadía el reclamo de un cartel con figuras, superior a otros que hemos podido presenciar en los últimos años.

  De ello daba cuenta la cola que me tuve que tragar para poder comprar las entradas. Entre italianos, rusos colorados como salmonetes, musulmanes y señoras con acento de todas partes de la península, aguardé bastantes minutos apretujado e impaciente porque el tiempo corría a contrarreloj para que sonara el toque de clarines y aparecieran los alguacilillos en la primera raya del tercio.

  Repentinamente surgió una breve bronca, pero no le dí mayor importancia porque supuse que quizás sería alguien que con las prisas trataría de colarse en lugar de respetar la fila de acceso al acceso a la plaza. Realmente no fue así: dos mujeres – dos rubias- sostenían sendos carteles en contra de la Fiesta en las escalerillas de los exteriores de la plaza. Eran solamente dos, entre una multitud de personas a punto de asistir a la corrida. Cantidad simbólica y a priori insignificante.
Solamente dos


  Y efectivamente, se notó que el cartel tenía tirón y en los tendidos hubo mucho más público que en bastantes carteles de los que se han programado en las últimas temporadas en Marbella. Eso taurinamente para Marbella es fundamental, porque tristemente el Ayuntamiento ha dado la espalda a los toros y el movimiento anti ha cobrado fuerza allí.

  La corrida fue desarrollándose con bastante interés, y justo cuando el tercero estaba a punto de doblar después de la faena de Talavante dos individuos saltaron desde el tendido 6 para hacerse presentes en el ruedo. La historia a estas alturas ya es por todos conocida.

  Por desgracia es la segunda vez en mi vida que pago una entrada de toros para que un holandés reviente el festejo que estoy presenciando. Me ocurrió en Mérida, en la encerrona de Talavante y me ha vuelto a suceder en Marbella, sólo que por partida doble ya que iba con su compinche.

  Ese mismo día precisamente en el diario El Mundo, en la página de toros Juan Diego Madueño firmaba una pieza donde se desgranaba al elemento (paso de citar su nombre por no darle publicidad gratuita), su modus operandi y su trayectoria en los ruedos. Un gachón que en lo que llevamos de año lleva ya más paseíllos vistos que yo.

  Cómo tres días antes ya hizo lo mismo en la plaza de Palma de Mallorca y a Morante, la cuadrilla de este último no se lo pensó dos veces y corrió a por ellos. Trincaron a ambos y no hubo compasión con uno de ellos. Esa no es la imagen que yo quiero ver de un hombre con un traje de luces, pero sinceramente lo entiendo porque no es la primera vez que esto pasa y es evidente que a un tío que se tira al ruedo a montar el número, no lo van a recibir precisamente con besos y caricias y menos cuando estás saboteando lo que para algunas personas es su modo de vida y el pan de su familia.

  Dice el Reglamento Taurino Andaluz que si un espectador se arroja al ruedo con la presencia del animal deberán ser las cuadrillas quienes lo retiren. Esto tiene una interpretación, pues ese artículo (similar en el resto de reglamentos) está previsto para los espontáneos que tradicionalmente saltaban al ruedo buscando dar un muletazo a un toro para reivindicarse en busca de una oportunidad en el toreo y por motivos evidentes, al ser las cuadrillas los únicos partícipes en la lidia son quienes están cualificados para retirar con precisión a una persona de la cara del toro.

  Esto que sucedió en Marbella no tiene nada que ver. Sucedió cuando el toro doblaba y al ruedo salió la cuadrilla de Morante en los mismos términos en que lo hubieran hecho si se hubiera producido un percance. La presencia policial en el callejón era numerosa, con al menos trece agentes de policía nacional repartidos en tres burladeros, que en aquellas circunstancias perfectamente podían haber pisado el ruedo en su mayoría para tratar de reducir con efectividad y precisión a los dos sujetos que se arrojaron.

  Hace dos temporadas – creo recordar- en la misma plaza de Marbella un espectador saltó al callejón y de ahí al ruedo, acercándose al Cid y su cuadrilla en la vuelta al ruedo. No sé con qué intenciones, pero aparentemente el hombre iría algo bebido. En aquella ocasión la policía fue efectiva y quiero recordar que automáticamente pisó el ruedo.

  No entiendo, y así lo puse en Twitter, tanta presencia policial en el callejón si luego ante un lamentable incidente como este no actúan con rapidez y encima la autoridad carga contra las cuadrillas con dureza.

  Lo triste además, es saber que este suceso se repite por segunda vez en el mismo escenario pues hay que recordar que meses atrás ocurrió lo mismo con motivo de un festival benéfico. Que tiene cojones la cosa.

 La tensión se hizo presente en la tarde. Yo me sentí incómodo el resto del festejo por todo lo que presenciamos durante largos minutos y que en nada favorece al espectáculo, al toreo ni a la Plaza de Marbella.

 Y cuando parecía que todo se normalizaba y disfrutábamos de una faena realmente buena de Morante, al terminar una tanda e irse supuestamente a cambiar la espada, comenzó a gesticular de una forma que me costaba entender. Arrojó la muleta y haciendo señales al palco se retiró al callejón para no salir de ahí. Había decidido no matar al quinto como protesta.

 Lo que a muchos pueda parecer una genialidad, a mí me parece una absoluta falta de respeto especialmente al público, y luego ya a la autoridad.

 El torero podrá sentirse molesto y dolido en su interior. Podrá cabrearse, podrá enrabietarse, pero él ha sido contratado expresamente para dar muerte a dos toros, y hacer lo que hizo no era lo más acertado, sumado a los perjuicios que ello le ocasionó: de entrada perder la posibilidad de ser premiado tras una importante faena, y evidentemente ser propuesto para una sanción.

 Si soy sincero, salí de la plaza muy contrariado y con sensaciones confusas. Cuando una hora y media antes tomamos el coche para ir a la Plaza de Marbella a ver una corrida de toros no podíamos imaginar que presenciaríamos una cadena de despropósitos.   

 Mi afición se va a mantener tal cual, pero admito que me revienta profundamente que dos imbéciles nos falten el respeto a todos los que hacemos un esfuerzo por acudir a un espectáculo que es público y legal. Me revienta que en este país resulte tan sencillo atentar contra la Tauromaquia, y como jurista que soy, siento verdadera vergüenza por la impunidad y el libre albedrío con el que este tipo de sujetos deambula de plaza en plaza y actúa de forma reincidente sin recibir castigos severos.


 Y sí, es verdad que deben ser aquellos que directamente viven del toro quienes primero deben preocuparse muy seriamente por cortar con todos estos ataques y defender aquello que les da de comer. Pero a través de la Justicia y no a base de mamporros. Porque esto último es igualarse a quienes nos denostan y si algo diferencia al mundo que amamos de esa calaña es la torería. Y eso, se tiene o no se tiene y ellos están en las antípodas de lo que ese concepto abarca.

jueves, 25 de junio de 2015

La proeza


Se les ocurrió organizar una becerrada cuando vieron que después de muchos años había en Jaén cinco chicos con la capacidad suficiente como para torear en público, y otros tantos hasta superar la veintena que también querían aprender a torear. Removieron cielo y tierra, se buscaron la vida como pudieron y aunando recursos de aquí y de allá, lograron montar aquel festejo.

  El resultado nadie podía haberlo mínimamente imaginado: un domingo de septiembre más de ocho mil personas abarrotaban la plaza de toros de Jaén para presenciar un festejo de promoción. El resultado artístico fue rotundo, y el impacto social mayor aún.

  Casi un año después repetían la aventura de organizar un festejo para dar a conocer la cantera taurina de Jaén. Volvieron a conseguir un éxito muy sonado, en una noche inolvidable donde cuatro de sus actuantes llegaron a salir a hombros.

  El próximo sábado 4 de julio ofrecerán un festejo de promoción, una clase práctica con entrada totalmente gratuita. ¿Y saben qué? Que tanto ahora como entonces conseguir sacar adelante ese festejo se convierte en una absoluta proeza.

  Un festejo taurino que sale adelante por la ayuda y colaboración de muchas entidades privadas, empresas particulares, que ofrecen a la Escuela su ayuda. Cuatro jóvenes jiennenses harán el paseíllo gracias a la buena voluntad de muchas personas que los han respaldado para que puedan hacer realidad sus sueños.

  La Escuela Taurina de Jaén subsiste y se mantiene por la ilusión de los niños que sueñan con ser toreros. No recibe subvenciones, ni ayudas económicas astronómicas, pero hace lo posible por dar la oportunidad a la cantera taurina de esta tierra, que existe aunque en la realidad social de Jaén parece como si fuera invisible.

 Curro Castillo, de la capital, Odei Ruiz, de Jimena, Juan Melchor, de Vilches y Antonio Luis Fernández de Pegalajar harán el paseíllo junto a la cordobesa Rocío Romero, que tanta expectación viene levantando. Los novillos, serán de la ganadería jiennense de Moragón.


 Festejo popular con entrada gratuita. Si la Escuela Taurina consigue otra vez meter en la plaza de toros más de seis mil personas, de nuevo habrá logrado una proeza. Y todo ello sin apenas ayudas,pero con mucho esfuerzo, imaginación, sacrificio y lo más importante de todo: afición.


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

martes, 23 de junio de 2015

Gijoneando

Hace diez años estuve en Oviedo  y quedé prendado de Asturias. Tenía ganas de regresar y Gijón era uno de esos destinos que en mi imaginario tenía anotado como pendiente para una visita futura.

  La Trimestral de CEAJ me dio la posibilidad de volver a Asturias. Nuestros amigos de AJA Gijón recogían nuestro testigo y tras nuestra histórica –no precisamente porque lo diga yo- Trimestral, les tocaba a ellos ser la sede.

 Partí el viaje de ida en dos, parando en Madrid el jueves por la noche para quedarme a dormir en casa de mi tía Sylvia. Al salir del metro y antes de llegar a casa me ocurrió una cosa que a nadie le deseo: encontrarse todas las escaleras mecánicas del metro paralizadas. Entiendo que por desconocimiento o por no fijarme, no me dí cuenta si algún cartel advertía de esa parálisis. Pero fuera por lo que fuera, tuve que subir, doscientos, o trescientos o cuatrocientos escalones cargando con mi maleta hasta poder salir a la calle. O dicho de otro modo, me subí a pie las cuatro plantas del metro de Guzmán El Bueno.

 La mañana del viernes de camino a Gijón, me acordé del abogado jiennense Diego Rojano, que en su juventud estudió parte de su carrera en Oviedo. En su tiempo, y en otras circunstancias los viajes en tren desde Jaén hasta Asturias deberían ser…interminables. Y aprovechando que viajaba por tierras asturianas me leí el libro “De toros”, de aquel personaje impresionante que tuvo que ser Julián Cañedo: abogado, aficionado práctico que llegó a torear en Madrid y alternó con las figuras de su época, amigo íntimo de artistas ilustres de entonces como Sebastián Miranda o Pérez de Ayala…y ovetense.  Cuesta imaginarse a un asturiano en los ruedos y menos en aquellos años. En Oviedo aún se le recuerda y hasta una calle lleva su nombre, pero francamente creo que se desconoce mucho a un personaje irrepetible.


 Llegué a Gijón y nada más poner un pie en su estación de tren noté que ya estaba en Asturias, simple y llanamente porque había quizás diez grados menos de temperatura respecto a lo que dejé en Jaén el día anterior. Me pelé de frío al llegar.

Quise ir andando - maleta a cuestas- hasta el hotel, tomé la dirección equivocada y casi sin darme cuenta acabé en lo alto de un puente. Rectifiqué, deshice el camino andado y prácticamente una hora después conseguí dar con el hotel. Eso sí, por mí cuenta ya me había pateado medio Gijón.

 Y sucedió lo que siempre pasa en cada Trimestral. Te encuentras casualmente a uno, luego a otro, después a varios y poco a poco vas reencontrándote con todos los amigos que venidos desde todos los rincones de España cada tres meses nos vemos gracias a CEAJ.
 A Mariano y Antonio los tenía impacientes esperándome en la playa de San Lorenzo. Y junto a ellos, a bastantes compañeros desesperados con ganas de irse a comer. A Mariano y Antonio les debo en gran parte mi presencia en Gijón. Han insistido hasta la saciedad en contar con mi presencia allí. Ellos son los de Cáceres, aquel dúo que llegó a León sin conocer a nadie y desde entonces todo el mundo los conoce.


Marcos Municio y Mariano Mariño, de AJA Cáceres

 Gijón me ha parecido una ciudad impresionante y he procurado disfrutarla ampliamente. Me he quedado con la espinita clavada de no haberme podido acerca a la Plaza de Toros de "El Bibio" (justo el día antes se presentaron los carteles de la Feria de Begoña, homenajeando a Ponce por sus 25 años y el Pregón Taurino a cargo de Agustín Díaz Yanes)...y lo compensé visitando una taberna llamada "El Albero", que a su vez resultó ser la sede de la Peña Juan del Álamo.


El Molinón

 Los compañeros de AJA Gijón nos han abierto su corazón y su ciudad. Se han volcado con nosotros y han demostrado más que nunca lo que más le caracteriza: su sencillez y su humanidad. Gracias Luis, Luis Carlos, Erika, Raquel y demás compañeros.

 Y en septiembre, a Ceuta. A uno le tira la tierra y en Gijón ejercí de caballa junto a Lucía, presentando la Trimestral que más ilusión me hace.

 Por cierto, hice algo que nunca antes hacía hecho en una Trimestral: echarme las zapatillas y salir a correr. Pero también hice algo que no había hecho nunca tampoco: grabarme en video corriendo. Bueno, y viajando, y con los amigos...Aquí el resultado (al margen de la calidad)

Una carrerita por la playa de San Lorenzo

















  

jueves, 18 de junio de 2015

Resurge el bolero


Que en Jaén con apenas una semana de diferencia se programen dos festivales de música en torno al bolero y la música hispanoamericana no es precisamente una casualidad. Si la pasada semana fue “Charanda” quien un año más sacó adelante su ya clásica cita, el próximo sábado serán “Amaranto” y “Vientos del Sur” quienes se suban al escenario del Teatro Infanta Leonor para rendir homenaje al músico argentino Roberto Palmer, miembro que fuera del conjunto argentino “Cantores de Quilla Huasi”.

  En ambos casos, una causa benéfica y solidaria se añade a cada convocatoria, convirtiendo estos conciertos en algo más que una cita con una música que en Jaén tiene su público, su tirón y también su explicación.

  Es irremediable recordar a Tiahuanaco y la Muestra de Música Latinoamericana, tristemente desaparecida. Precursores en el género y valedores de toda esa música en Jaén desde hace casi cuarenta años.

  Estos dos festivales que ahora se programan mantienen vivo, sin duda, al público fiel que tiene la música del otro lado atlántico y vienen a reflejar en cierto modo el auge de los grupos que si bien están formados por músicos aficionados, ofrecen calidad sobre los escenarios y una cuidada puesta en escena apostando por la música de Latinoamérica.

  Esto es una realidad y si miramos más allá de la frontera de nuestra provincia nos encontraremos con la agradable sorpresa de cómo se han incrementado en los últimos años grupos como estos. Entre Almería y Granada “Jarapa”, “Maguey” y “Charanda”. En Córdoba “Capachos” y “Los Medicinantes”. “La Trova del Llano” en Albacete, “Furriones” en Extremadura o “Vuelta Abajo” en Asturias son claro ejemplo de ello.

 Mención aparte merece el extraordinario caso de “Café Quijano”, quienes después de haberse convertido en uno de los grupos referentes del pop y rock en España, se han reinventado ante el público para ofrecerse cómo realmente ellos querían ser. Con un lenguaje actual y un sonido nada artificioso han sido capaces de reintroducir el bolero de nuevo en nuestro día a día, haciendo que en las listas de éxitos los boleros tengan su sitio junto a la música comercial pura y dura. A eso se le llama talento y no sorprende a poco que uno ponga un pie “La Lola” el local que regenta el padre de los hermanos Quijano en una bocacalle de la famosa calle Ancha de León y conozca la esencia de la música del trío leonés.


No sería descabellado pensar en unificar criterios, voluntades y estilos para programar desde Jaén un magno festival en torno a esta música que fuera referente a nivel nacional. Yo, desde aquí lanzo el guante a quien quiera recogerlo, porque visto está que sobran los motivos para planteárselo. 


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

viernes, 5 de junio de 2015

Recomendable lectura


Tengo la sana costumbre de llevarme un ejemplar de la revista literaria "Mercurio" cada vez que acudo a la Biblioteca Municipal de Jaén. Revista de distribución gratuita dedicada al fomento de la lectura.

 En su número del pasado mes de mayo me llevé la gratísima sorpresa de ver que se dedicaba gran parte de la misma a la Tauromaquia y su relación con el mundo literario.

 Una visión amplia, plural y acertada.Rotunda y sin complejos. Destaco especialmente el sitio que entre sus hojas se le brinda al periodismo taurino. 

 Recomiendo unos minutos a su lectura. Sobre todo a quienes sigan negando la dimensión cultural de la Fiesta.


jueves, 4 de junio de 2015

Palmas y pitos


Andaba el personal buscando acomodo, almohadilla en ristre, entre los tendidos de la plaza cuando repentinamente una espontánea ovación se hacía presente sobre una de las barreras de sombra.Se acrecentaba poco a poco y todos los ojos reconocieron a S.M el Rey Felipe VI flanqueado por Dávila Miura. Era la primera de abono de la feria de San Isidro.

 De forma respetuosa, los aficionados brindaban un caluroso recibimiento en Las Ventas al rey de todos los españoles previo al inicio del maratón taurino de la primera plaza del mundo. Nada de extraño, lo normal. O al menos así debería ser.

 Todo lo contrario a lo que sucediera el pasado sábado en el Camp Nou, de lo que la mayoría de ustedes a estas alturas tienen sobrado conocimiento, como fue la descomunal pitada al himno de España poco antes de iniciarse la final de la copa del Rey de fútbol. Auténtica apología de la incroguencia.

Porque es un verdadero sinsentido que disputen una competición dos equipos así, visto lo visto. Lo deportivo en este caso queda en un segundo plano,  ensuciado y se antepone un cierto sentimiento político que debería situarse en las antípodas de lo que debe ser el deporte. Pero no es así, con el fútbol como excusa, el espectáculo ofrecido el pasado sábado fue bochornoso.

Fotografías de agencia ponen al descubierto la premeditación y alevosía de lo ocurrido. Perfectamente orquestado por el independentismo que se sirve del fútbol para propagar y dimensionar su discurso, pero a que al mismo tiempo no hace ascos a disputar un partidito y de paso llevarse un trofeo más a la vitrina. Curioso. Silbatos a cascoporro para silenciar el himno de España, con la complacencia del Presidente Mas, sin disimular su satisfacción prácticamente a boca llena al lado del Rey, que dicho sea de paso, no hubiera pasado nada si ante semejante percal hubiera abortado automáticamente semejante esperpento.

 Triste ha sido ver como el muro de Facebook de muchos seguidores del Barça en estos días se ha transformado en auténtico muro de lamentaciones. Ver que admiras a un conjunto que en lo deportivo alcanza cotas estratosféricas, pero que al mismo tiempo un sentimiento de desapego y odio hacia tu país – que por supuesto todavía es el suyo- merodea en el ambiente.

Esto en cualquier país serio no pasaría. Pero aquí, se consiente. Y no pasa nada.


Publicado hoy en el Diario Viva Jaén
Foto: las-ventas.com